jueves, 03 de julio de 2008
Ana Isabel Espinosa   
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Han puesto precio a las cabezas de dos perros que luchan contra la piratería,30.000 dólares, si no me equivoco,  por darles la muerte  y privar a la policía de un arma muy eficaz.

Si alguien les diera caza y consiguiera matar a los canes, seguro que lo haría rápida y fríamente, como lo hacen los asesinos profesionales, asestándole un tiro en la cabeza  o cortándole el cuello limpiamente, que no digo que sean métodos muy humanos, ni respetables, pero al menos rápidos sí que son, mucho más ,al menos , que llevarte postrado en la cama de un hospital, meses de agonía, esperando la llegada de una muerte liberadora que no llega , sin sedación ,  ni calmantes, terminal y vejado por los dolores infames y el sufrimiento de ver  , que ese castigo del infierno no cesa.

No creo que sea la muerte digna, porque nos priva de todo aquello que amamos, y , aún al más cerdo, al más lerdo o al más inhumano ,no daría yo esa muerte , convertida en tortura de vida, esperando que no espera , más que una falsa puerta de salida ,cerrada por intransigencias y malas ideas , que llevan a unos muchos a dolerse de los que hacen unos pocos.

Mas parecen perros de presa, que salvaguardan no sé bien qué, llenándose la boca con la sinrazón de creerse amos de las libertades de todos, aquellos , que dicen proteger a los que a la muerte andan abocados ,vigilando para que nos les den alivio al sufrimiento y cobijo a tanto dolor.

No dejaré que a ninguno que yo amé le velen con sus túnicas preñadas de dolor, no dejaré que a sus camas se acerquen, ni que penen falsamente por ellos ,pues solo un paso más debe ser la muerte en la vida que nos lo ha dado todo. Un paso no torcido , ni preso, sino con aires juveniles y contentos, que no encierre dolor , sino placidez y serenidad, que nos deje buen sabor de boca a todos, al que se va, que no sufre viéndose sufrir en ojos de los que le aman y a los que lo velan y guardan, que cuando les llegue la hora quisieran morir así.

Es la muerte una cerradora de bienes, una destruidora de amores y bendiciones, pero no tiene porqué ser vejatoria, ni humillante, no tiene porqué ser maldecida en la boca de los que la esperan, porque liberar los cuerpos que se pudren por el dolor y las llamas del sufrimiento no solo es humano y digno , sino loable y respetable, infinitamente más que prolongar una agonía innecesaria o mirar pausadamente como un semejante ruega por su propia muerte , sin ser escuchado jamás.



Tags: eutanasia, perros, maltrato, muerte digna

Publicado por anaespinosa123 @ 17:22
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