| Ana Isabel Espinosa | |
| 07 mar 2008 actualizado 15:38 CET :: Leído 232 veces | |
| No pienso decir su nombre, porque se me secaría la boca . No pienso comentar nada de lo que han hecho, porque me duele demasiado. Solo quiero pensar que, como el coco ,desaparecerán. Que, un buen día, para nuestra sociedad , se irán por donde han venido, como las pesadillas, al hacernos mayores, no acordándonos nunca de ellos, porque solo serán ese mal sueño que una vez tuvimos, cuando comimos demasiado o las preocupaciones no nos dejaron en paz. Todos queremos lo mismo , pero no nos dejan, no nos dejan hacernos esperanzas ,templarnos el cuerpo, boquear alegría ,porque hasta la fiesta , que son las elecciones y el poder libremente votar a quien nos de la gana, nos los quieren quitar , los muy desgraciados.
Los que cayeron por ellos tienen la palabra, porque siempre la tuvieron y siempre la tendrán, pero si ellos vivieran ,estoy mas que segura de que irían a votar, Isaías , el primero , que sabia bien de que se trataba el invento de la democracia, porque en cualquier lugar que no sea en convivencia forzosa con ellos , la vida se hace fácil, el votar ,el ir a la colegio o a la universidad o al trabajo, es fácil, pero no en la compañía de ellos, que hacen de los escoltas ,una necesidad; que privan a los padres de sus hijos y a los hijos de sus padres; que hacen nacer el miedo; que matan a quienes se les enfrentan con valor ,con ideas, con las narices y los renglones del día a día, porque son pocos ,pero con dientes de cocodrilo y , como ellos , mentirosos hasta cuando se comen a sus hijos , que les da por llorar. No hablaré de ellos, ni me lamentaré en su nombre, yo solo iré a votar. |
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