viernes, 04 de julio de 2008

Ana Isabel espinosa garcía

VUELVA USTED MAÑANA

Admiro a las personas que saben vivir la vida con intensidad y reniego de aquellas otras que tiran sus mejores momentos al saco del olvido  ,  con pensamientos negativos o por caprichos fútiles.

Hay veces en la vida de todos nosotros, que  , por una tontería de nada, nos cogemos unos enfados de las narices y ya nos amargamos el día para los restos.

La vida va demasiado rápida ,queremos tenerlo todo y tenerlo ya...y así nos va.

Nos olvidamos con demasiada frecuencia de lo que es importante y de lo que no lo es, observamos sin verlos a los ancianos al despuntar el día, en esos veranos de sol y playa, amigablemente unidos sus pasos por una buena conversación y con el sol tenue de la mañana tostando levemente sus cuerpos. Muchos de ellos lucen en sus carnes las cicatrices de una puñalada trapera del corazón o portan  , como estandartes del decaimiento físico que te regala la vida  , unas vigorosas muletas; los hay que se llevan mochila, fiambreras, neveras ,sombrilla y sillitas; otros ,  en cambio, solo van adornados con unas chancletas, un exiguo bañador  y poco mas... pero todos ellos tienen algo en común: sus ganas de vivir, de disfrutar al cien por cien de la vida.

Es cierto, son mayores ,la mayoría están enfermos ,y sin embargo aprovechan cada segundo de sus vidas...pero... ¿sería igual si la vida se hubiera convertido en un pesado  lastre ,si la carga de respirar se nos hiciera un eterno sufrimiento?...seguro que no.

Eso debe ser lo que ha llevado a Inmaculada Echeverría a pedir solemnemente la muerte.  Esta mujer  ,enferma desde los once años, viuda  a los veintisiete y huérfana de hijo, por imposición propia , estaba muerta afectivamente desde ese momento y aunque su enfermedad la iba a matar con el tiempo, se negó al igual que Ramón Sanpedro, en su momento , a seguir respirando por respirar y se decidió a luchar por su derecho a elegir como quería que fuese  , o mas bien ,  no fuese ,  su vida.

Todo hay que decirlo, ella ha tenido infinita suerte mas que aquel que fue el mas valiente , Ramón Sampedro , porque él decidió y cumplió lo decidido, muriendo ,  no como había deseado ,que era pacífica e indoloramente, sino más bien muriendo, de mala manera y sin ayuda médica ,con que paliar el sufrimiento innecesario.

Pues bien, como sabrán sin duda ,esta señora ha conseguido su cometido ,apeló donde hubo que apelar y le dieron la razón, desconectaron el aparato que la mantenía unida a la vida y murió indolora y pacíficamente, que era como ella deseaba hacerlo , desde hacía demasiado tiempo.

Me gustaría pensar ,  que  , como dice la canción de Serrat ,  ”hoy puede ser un gran día, plantéatelo así ,si lo tomas como el último que te toca vivir...” , tal vez esta señora estuvo disfrutando ,  ahora que por fin tenía la sartén por el mango de su vida, por primera vez en mas de treinta años , al igual que los ancianos de la playa, de cada día que le quedaba por vivir como el último, disfrutándolo al máximo ,paladeándolo ,como la golosina que puede llegar a ser, si tú manejas tu destino , o quizás, mas bien ,  cumplió un sueño ,que ella creía inalcanzable , pues deseaba tanto esa muerte que la esquivaba rastrera durante años, espiándola , pero no dándole jamás la cara, que cuando ,de nuevo, como cada noche, en esa vigilia que separa el sueño, la vio, de refilón , la miró con orgullo y dijo, con voz tajante y semblante serio:

-señora,  ”vuelva usted mañana”


Tags: eutanasia, larra, articulos, muerte digna

Publicado por anaespinosa123 @ 21:53
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