BARBIE DE METAL
Nací el tres de septiembre, bajo el signo de Virgo. Los astrólogos dicen que las personas nacidas bajo ese signo suelen ser aburridas, frías e inaccesibles emocionalmente, además también suelen agregar no sé cuantas paparruchas mas sobre el control férreo de los sentimientos, la imposibilidad de que cualquier emoción por fuerte que esta fuera, pudiera ser capaz de trastocar su vida cotidiana, y lo más difícil de creer para mí, la insuficiente base afectiva para satisfacer sexualmente a ningún hombre.
Por todo ello y dado que mi carácter es puramente pasional, que siempre en cada una de las etapas de mi vida he dado todo de mí sin importarme nada perder o ganar en el intercambio, que adoro a las personas por lo que son y no por lo que representan, que tengo las emociones a flor de piel y que lloro, hasta cuando se me parte una uña recién pintada, desde que tengo uso de razón di por sentado, que como en tantas otras cosas, en el orfanato me habían mentido en lo referente a mi fecha de nacimiento.
!El orfanato¡... ,no me quiero ni acordar de él, y a menos que lo intente con toda mi fuerza de voluntad ,siempre vuelve a aparecer como la mala hierba que no conseguimos arrancar de la tierra recién sembrada! Deseaba tanto salir de allí, que cada día me inventaba una idea nueva sobre mi origen¡ Y a medida que crecía , cada vez era más truculenta ,mas retorcida , imaginando variaciones fantásticas sobre el mismo tema de que mis padres ,príncipes destronados o fugitivos de la ley, se hubieran visto obligados a dejarme en un lugar así.
No he hablado con demasiados niños de allí dentro, sobre todo porque me sentía muy por encima de aquella bazofia sin identidad ni pasado, pero por la noche , al igual que todos los demás , arrebujada en mi cama de pobre, absorbiendo su inmundicia de huérfanos de la vida, escuchaba sus lamentaciones, iguales o parecidas a las que atormentaban mi cabeza .Y es curioso, que del mismo modo que pasa con la reencarnación, nadie se aventura a creer que procede de un delincuente o un maleante o simplemente un pobre hombre o un infeliz ,sino que cuando fantaseamos de donde procedemos ,ya sea en el mas allá o en el mas acá ,siempre queremos ser especiales , diferentes a todos los demás y únicos. Yo , en cambio , me distinguía de aquellos miserables , porque no quería ser especial , puesto que ya sabia que lo era por el hecho de estar viva y respirar cada nuevo día un aire mágico , creado solo para mí por los hados superiores , que me elevaría hasta lo mas alto del universo. Aunque, para ello, lo que necesitaba forzosamente era salir de aquel infierno de gentes solas y sin salida, que me atrapaban en sus destinos de soledad y amargura , como a las moscas , el papel de pegar. Para evitarlo siempre estaba al acecho, en guardia perpetua ,con los ojos expectantes y el corazón en un vuelco ,esparando mi gran oportunidad ,y como en los cuentos de hadas que robaba de la biblioteca publica, un día apareció de la nada el primer medio de escape a mi alcance y con él volé , volé hasta la primera salida que me llevara lejos de aquel mundo que me asfixiaba y hundía cada día un poquito mas en la normalidad y rutina.
El medio de escape que más a mano encontré fue el jefe de mantenimiento de la residencia ,Juan Ortuño ,que a sus treinta años bien llevados ,era un tiarrón que tenia a todas las adolescentes del centro locas por él. Y no era extraño , porque si al porte impresionante(ojos negros rizados de pestañas, nariz latina y labios perfilados ,tronco fuerte y piernas largas, voz sedosa y manos gatunas), le sumamos que llegaba cada mañana en una motoreta toda humo y ruido , que solo lograba espantar a las pobres aves que inocentes se aventuraban a aquel desierto de comida y libertad ,por tonto que se sea que los he conocido y hay muchos ,ya se puede imaginar uno el efecto devastador que tal combinación puede provocar en muchachitas que no han visto el otro lado mas que desde la seguridad cenicienta de ese lado de la tapia.
De todas formas el tío era astuto, tan sagaz ,que sabia de sobra que las pollitas que allí había guardadas, eran menores y por tanto solo fuente de problemas ,así que prudentemente , se mantenía alejado de nosotras , aunque sin poder evitar que sus ojos negros como el plumaje de un cuervo maldito , dotados de vida propia , aletearan cegados con el brillo de la pasión , cada vez que se cruzaba con una de nosotras.
Yo tenia entonces catorce años, pero ya sabía de la vida mas que muchas mujeres a los treinta, porque desde los seis había tenido cada noche sueños eróticos que me envolvían en sudores y emociones sin limites, sueños donde hombres enormes con capuchas negras que solo dejaban atisbar sus ojos enfebrecidos y sus torsos de gigantes ,armados con manos callosas y fuertes , se divertían jugando con los cuerpos inocentes de jovencitas desnudas y amarradas a toda clase de prodigios mecánicos que les hacían sufrir hasta la muerte .De tanto repetirse estos sueños , noche tras noche , e ir agrandándose y perfeccionándose en detalles ,me llegó la regla antes de cumplir los ocho años y nadie en el centro, ni entre los médicos ajenos que consultaron los responsables de mi salud ,fueron capaces de darle una explicación a tal prodigio ,que para mí era de lo más obvio, de tanto desearlo me había hecho mujer antes de tiempo.
Con la menstruación, empezaron los sufrimientos periódicos y mensuales , fijos como un reloj suizo, que menguaban el placer que el resto del mes obtenía ,gracias a las maravillas que mi cuerpo había destinado a mi deleite.
Con experimentaciones ,palpaciones y desvelos , conseguía estar al tanto de cada punto de mi fisonomía secreta o de mis gustos sexuales ,renovados ,variados y vueltos a rebuscar, tanto y de tal forma ,que cuando mis ojos se pusieron en Juan Ortuño, supe que ese hombre no tendría ninguna forma de escapar al destino que yo había forjado para él.
A los catorce años no se podría decir que fuera exactamente una belleza, que más bien parecía un ave semiacuatica de largas piernas y cuerpo estrechito y andrógino, pero con todo aun era la más bonita con diferencia de las chupamocos de la residencia, que iban cubiertitas de barrillitos en la cara y bello cardado en las piernas, mientras que mi cara permanecía con una belleza aniñada que siempre hizo enloquecer a los hombres y el roce de mis piernas era tan suave como el de los melocotones maduros. Eso me ayudo ,es indudable ,porque los estúpidos de los hombres ,se fijan principalmente en la belleza de las hembras, así como las mujeres inteligentes se fijan principalmente en la posición económica de los machos. Es una lucha natural o al menos yo lo veo así, que lo mas seguro será que esté basada en el pasado primitivo de los humanos ,cuando andábamos en pelotas intentando una costosa supervivencia en un medio hostil , que dependía la mayor parte de las veces de que un macho poderoso te tuviese bajo su protección a cambio de ciertos favores sexuales , y por suerte para mi , en eso nuestra especie ha evolucionado poco hasta nuestros días.
Así , siguiendo los planes trazados, Juan Ortuño , el gran macho, el seguro señor del orfanato, que se paseaba firme y marcial por cada una de las dependencias, aguantó poco tiempo el acoso y derribo a que lo sometí ; primero , haciéndome la estrecha y escurridiza, sin mirarle ni sonreírle cuando me cruzaba con el , después perfeccionando el papel de la evasiva y despreciativa, mirándole de reojo y con cara de asco , hasta que su orgullo de macho no se pudo permitir que una jovencita ,que él pensaba que aun no había despuntado sus pezones ,no le mirara o deseara de la misma forma que las demás.
Desde ese día estuvo perdido ,aunque el no lo supo ni entonces ni mucho tiempo después, porque poco a poco lo fui enrollando en mi tela de araña hasta que un día, jugándose ya el pescuezo por esconderme tras unos setos que debía podar, mientras me enseñaba como se podía amar una pareja sin por ello la chica quedara embarazada, me rogó en medio del máximo placer ,que me fuera con el lejos de allí
¡Dios que palabras más maravillosas, cómo sonaron en mis oídos ,a pura gloria!.Era lo que yo estaba esperando ,lo que hacia tanto tiempo que había soñado y antes de que tuviera tiempo de pensárselo mejor y arrepentirse ,cogí el hatillo que siempre estaba guardado bajo mi cama y me monté en su moto , intentando que no se echara atrás en el ultimo momento.
Afortunadamente ,cuando se dio cuenta del marrón en el que se había metido, ya tenia el problema a sus espaldas ,y antes de que pudiera volver a estar tranquilo ya lo habían obligado a casarse conmigo.
Para todo el mundo durante mucho tiempo ,fue un desgraciado que había abusado de una de las niñas del orfanato ,y que finalmente , había reparado su falta casándose con ella. Yo ,ni loca, habría intentado convencer a nadie de lo equivocados que estaban, porque parte de mi plan era aparentar lo que ellos creían que era.
Como yo era muy joven para hacerme responsable de una casa ni un marido ,nos fuimos a vivir a casa de su madre, en un pueblo apartado de la sierra. La mujer se hizo cargo de mí con la misma buena voluntad que si de mayor le hubiera nacido una hija más. Ese fue un tiempo feliz para mí porque mi suegra, que era viuda ,se esmeraba en cuidarme , y todo le parecía poco para consolarme de mi desgracia, porque con la fama de galán que se había echado su hijo a las espaldas, a la pobre mujer ,que no tenia más luces que las pocas que le había dado la vida, le dada lastima esa cría flacucha de ojos tristones que caminaba dos pasos tras ellas como un perrillo abandonado. Ella misma fue la que me busco un sitio donde seguir estudiando y fue también ella quien me presento a Don Gervasio ,el maestro del pueblo que estaba mas cerca del lugar donde ellos vivían, que parecía apartado y solitario como la misma muerte.
El maestro era un hombre gordo y mayor, que cada palabra , que escribía en la pizarra o que salía de sus labios henchidos , vibraba durante un segundo en su papada de cochinito cebón. A pesar de su horripilante aspecto ,que a punto estuvo de socavar mi fuente inagotable de sueños eróticos , transformándolos en pesadillas en las que rociado con los poderes de un brujo , terminaba por convertirse en un cochinillo y se prestaba a transformarme a mí en un igual ,era un arca inacabable de conocimientos, siempre bien dispuesto a prestarme libros o a descifrarme los misterios de un párrafo que se me confundía o una historia que se me enrevesaba hasta perderme definitivamente en ella.
Me asqueaba su aspecto ,pero debía reconocer que era bueno conmigo. Una vez me llevó a la biblioteca de la ciudad mas próxima, con el permiso de mi suegra que confiaba plenamente en él, como solo las pueblerinas hacen con el que representa la sabiduría frente al trabajo de las manos y del campo .Allí ,me enseñó todos los libros que había en las estanterías inmensas y llenas de polvo y humedad, pero repletas de conocimientos que me podrían ser muy útiles en mi futura vida .Tan agradecida estaba a él, por enseñarme este paraíso oculto ante a mis ojos, que quise participarle algo de mi maravilloso poder y teniéndole a mi lado sentado frente a un libro de bonitas imágenes, que se abría sobre una mesa de madera fina como la piel de un lechón recién nacido, bajé mi mano hasta la protuberancia diminuta que formaba su pantalón y tal como me había enseñado mi marido, le hice saber el afecto que le profesaba. Él, como todos los machos enseñados desde la cuna a llevar la iniciativa en la seducción, al principio se sorprendió, para mas tarde , inquietarse por todo lo que podría pasar y las repercusiones que dichos actos podrían tener, pero a renglón seguido, se disolvió como la mantequilla en el horno, integrándose en el placer que le invadía y que mi sabiduría innata le proporcionaba.
Todo fue bien ,con mi marido durmiendo en aras de mi amor en la ignorancia de los necios y Don Gervasio más amable y dulce que las natillas recién horneadas, hasta que llegó Lázaro ,salido del descubrimiento a la vida que le había proporcionado su paso por el servicio militar ,que regresaba a casa de su madre en busca de su destino traicionero, como amante de la mujer de su hermano. Porque vernos y aparearnos como dos animales en celo fue solo un instante; el tenia una sed sexual tan insaciable ,como solo un río de placeres sin fin , abundante y caudaloso , como el mío era capaz de proporcionar. Nos sentíamos tan dispuestos a darnos placer a cualquier precio, con cualquier motivo y fuera cual fuera la ocasión ,que nos pillaron como a dos jóvenes enamorados, cuando esa tonta palabra jamás se había cruzado entre las pocas que necesitábamos utilizar en nuestro limitado vocabulario para saber lo que queríamos el uno del otro. Si mi pasión por el no hubiera sido tan arrebatadora , tan total y cegadora a un tiempo ,tal vez habría proveído escaparnos a la ciudad o buscar una salida que no nos metiera en un lio, pero estaba tan obcecada en este galán que me cautivaba por completo ,satisfaciendo cada uno de mis deseos más ocultos y mis sueños mas olvidados, que ni siquiera pensé que nos descubrieran in fraganti como a dos colegiales
Nunca olvidaré la cara de Juan Ortuño al encontrarnos juntos y desnudos y en pleno vaivén de mutua concupiscencia : su boca se abría y cerraba como la de un pez agonizando fuera del agua ,las venas del cuello, palpitaban hinchadas, diciéndonos a gritos lo que su mudez no nos había permitido escuchar ,los ojos recorrían la habitación con la velocidad de la luz, deteniéndose en lugares y objetos de sobra conocidos, pero que en aquel momento por su desquiciada expresión parecía como si fueran vistos por primera vez, para por ultimo , detenerse , repletos de lagrimas , sobre la imagen retorcida de nuestros cuerpos ensartados en la cama ,viéndonos como si fuéramos dos extraños a su hermano y a mi , criaturas inmersas en su locura de placer , botando , sin importarles nada en la cama en la que hacia tan poco tiempo había muerto su padre
Cuando le vi salir de allí sin una palabra, mudo por el dolor, con el rostro contraído en una mueca , jamás pensé que cogiera una escopeta de cazar conejos y matara a su propio hermano, pero después he podido saber que la gente de campo es capaz de llegar a eso y a cosas mucho más bajas , en un momento de excitación como aquel.
Con la muerte de Lázaro,y la entrada en prisión de mi marido ,mi suegra ya no quiso saber nada de mí, y como en el pueblo ,ese atajo de campesinos sarnosos me miraban con desprecio ,decidí marcharme a la ciudad más próxima en busca de mejoría para mi penosa situación.
En el autobús que me llevaba hacia allí, iba pensando que haría cuando llegase porque no tenia ni amigos ,ni familia, y lo que era peor de todo ,ni un puto duro en el bolsillo. A poco de camino, cuando desde mi ventana se sucedían campos iguales uno a otro ,con sus casitas relamidas de pobreza y sus campesinos partiéndose la espalda día a día sin darse cuenta de su patética misión en la tierra , se me sentó en el asiento de al lado una señorona enjoyada del cuello a los pies , con un traje que debía costar mas que todo el presupuesto que tenia el orfanato para darnos de comer en un año ,y unos zapatos de ensueño que me juré que algún día serian míos. Lo que más deslucía el conjunto era la cara de vieja cotorra , pintada como una mascara vulgar , y el perfume a flores muertas , a esencias de “quiero y no puedo” que todo su cuerpo desprendía al menor movimiento de su dueña. Por lo demás ,la figura , a pesar del costoso traje que lo envolvía ,no conseguía el milagro de borrar cada una de sus muchas imperfecciones ; los pechos colgones ,los muslos celulíticos, la barriga aflanada , y el culo de extensiones inenarrables. Me miraba a cada rato ,sonriéndome con sus labios rosas grieteados, enseñándome los dientes que le faltaban , en su lucha con una vida que le debía haber hecho frente. En cuanto la observé fijamente un par de veces
,le faltó tiempo para querer liarme con su perorata enfermiza sobre la gran ciudad ,y los beneficios que una chiquita guapa y sola como yo podía sacar de eso. La dejé seguir cotorreando a su aire , porque enseguida supe de que iba la cosa, que ya tenia dieciséis años a mis espaldas y había escuchado casi de todo. La muy tonta, que por eso debía de estar , con lo fea y machacada que se veía , todavía de Celestina ,se creía que me estaba engatusando para que yo pasase a engrosar las filas de chicas que daban el buen vivir a su chulobabas ,un tal Sergio ,del que ella hablaba maravillas .Le seguí la corriente para ver de que iba la cosa ,y qué dinero se podía sacar con este oficio que nunca había llegado a considerar que podría ejercer sin disgusto alguno, siendo tan proclive a los desmanes sexuales. Ya llegando a la estación de autobuses ,tuve la claridad de pensamiento suficiente, para vislumbrar que esta puta vieja, poco podía hacer por mí mas que convertirme en una triste buscona a sueldo dentro de veinte o cuarenta años, como alguien habría hecho con ella hacia mucho tiempo y la despedí sin decir palabra. Ella quedó sola y olvidada en el sillón del autobús pensando que esa joven quería atesorar su virginidad para que algún bárbaro la destruyera sin siquiera haber pagado por ello. Eso me dio una idea brillante, aprovechando mi aspecto inocente y mi nueva instrucción, me contraté en una casa de niñera .No fue difícil, porque en las tiendas por las que pasaba, en sus puertas o escaparates , había anuncios que pedían chicas para el servicio doméstico. Me presenté a varios, hasta que encontré el lugar adecuado. Era una casa donde la señora acababa de tener su sexto bebé. No tardé mucho tiempo en intimar con el patrón, un gordinflas cachondón que debió de tener a la infeliz de su mujer en la gloria en cuanto puso sus ojos en mi. Era inagotable, con su gorda anatomía flotando sobre mi escaso cuerpo de adolescente mal alimentada. Al principio , me pagó con buenos duros mi supuesta virginidad, que a punto estuvo de ser cierta ,porque con el ímpetu por llevar unos meses sin hacerlo con su mujer ,a causa de la cuarentena ,a punto estuvo de provocarme un desgarro, el muy animal. Pero con el tiempo ,afortunadamente ,esta furia me gustaba cada vez mas y lejos de aplacarlo lo invitaba a desfogarse mas y mas en mi, como si fuera una de aquellas doncellas con las que soñaba de niña en el orfanato. Tanto rozamos el limite del placer, que una tarde mientras la señora estaba con sus amigas tomando el té y jugando a las cartas en la salita pequeña y se suponía que yo vigilaba al bebe en su dormitorio ,se me ocurrió que podíamos probar a ver si su vigor sexual se incrementaba al cerrarle la cabeza con una bolsa de plástico de las de meter la basura , como había leído en una de esas novelas que los imbéciles tachaban de sádicas .El, que estaba aburrido ,leyendo la prensa ,se entusiasmo con la idea y lejos de inquietarle que su mujer estuviera cerca, al contrario ,me decía que aun lo estimulaba más. El problema es que con la emoción de tener a la señora en la habitación de al lado, que no podíamos ni hacer el mas mínimo ruido y el éxtasis de la asfixia , que puedo jurar por todos los santos del cielo ,que ponía cachondo hasta a un muerto ,mi patrón se portó como si se hubiera vuelto loco, dando saltos como si fuera un chiquillo y gritando sin chillar ,atenuados sus goces por la bolsa negra que yo apretaba contra su cara cada vez mas fuertemente para que no nos descubriera. Sin darme cuenta, cuando me recuperé del maratón sexual ,con el cuerpo sudado pero gozoso, mi patrón había pasado a engrosar las filas de los fieles a la tierra, de los criagusarapos y yo estaba metida en un buen lio. Como pude , lo deje al lado de la cunita del bebe que dormía profundamente ,recostado a la izquierda de la cama matrimonial, pero con las piernas hechas un cuatro .No fui capaz de mover su costosa anatomía y acostarlo como si durmiera que hubiera sido lo que me habría gustado que la señora se encontrase , sino que como lo habíamos hecho sentado el , y yo encima ,se le quedó la postura como si lo hubiesen esculpido con ella y aunque intente darle una apariencia normal ,con las dichosas piernas y la cara de salido con que el pobrecito se quedó ,consideré que lo mejor era coger la puerta lo mas rápido posible, antes que tener que dar explicaciones. Desde aquel día he seguido haciendo mis chanchullos aquí y allá, buscándome la vida mas bien que mal e intentando perfeccionarme en el arte con el que nací. Puedo estar orgullosa de que en este tiempo, por mi cama han pasado los hombres mas poderosos, los mas famosos ,los mas inteligentes, que vistos de la entrepierna para abajo son iguales en gustos y preferencias a los demás hombres de la tierra. Seguí estudiando y cuando tuve la suerte de conocer a un enteraillo del teatro ,no desaproveché la oportunidad de conseguir un papel en una obrita de la que el era el productor ,y mira por donde ,ese fue el inicio de mi carrera de famosa. No sabia yo que eso del famoseo tuviera tanto que ver con la cualidad sexual que me ponía por encima del resto de las mujeres y que en este mundillo abría tan fácilmente las puertas como si se tratase de una llave de oro, colgada al cuello. He ido del brazo de hombres que me han admirado ,derrochado conmigo su fortuna y alagado hasta que he terminado en sus brazos ,sin saber ,los muy imbéciles, que lo habría hecho gratis en la mayoría de los casos , solo por el hecho de probar un cuerpo nuevo. Tampoco las divas del espectáculo fueron un secreto para mí, porque una vez que a los hombres ya no les pude sacar el jugo que yo exigía ,las mujeres me renovaron mis ansias de placer con juegos nuevos y no menos apasionantes. Así ,fui adquiriendo un prestigio del que nunca pensé disfrutar ni en sueños.
Una noche ,con veintiocho años a las espaldas, escuché mi alias artístico saliendo, como una exhalación ,de labios de la presentadora de la gala de los Goyas, al anunciar el nombre de la ganadora del premio a la mejor actriz .En ese momento ,supe que había llegado a la cima , que pisaba el filo dorado de la gran fama, por la que pocos mortal pueden llegar a hacerlo .Solo dos días antes había firmado un contrato con una productora americana para hacer una película con el mismísimo Antonio Banderas. Los enteraillos decían que juntos formaríamos la mejor pareja de actores ,desde la edad de oro del cine americano. Esa noche gloriosa con mi Goya en la mano, quise celebrar mi éxito, recorriendo la ciudad en mi coche nuevo de dieciséis kilos, antes de encontrarme con todos los amigos en mi lujosa casa en la Moraleja .Le ordené al chofer conducir despacio para poder disfrutar de ese momento lentamente ,tal y como había soñado siempre que lo haría. Me sentía en la cima del mundo, mas allá del bien y del mal, solo me faltaba un poco de compañía, pero eso se solucionaría en cuanto llegase a casa, donde pensaba organizar una bacanal que duraría al menos tres días y que sería recordada durante años por todos los presentes en ella. De pronto , como un chispazo, sentí que el coche frenaba ,y le pregunté al chofer por qué lo hacía;
-Hemos pinchado ,señora, me contestó el soplapollas de la gorra de marinero.
!Maldita sea un coche tan caro y se pincha como cualquier otro!,bueno que podía hacer, esperaría a que cambiase la rueda el asalariado que para eso le pagaba
Aparcó en una gasolinera que nos quedaba cerca ,y mientras cambiaba la rueda, me dirigí hasta una cochambrosa cafetería que estaba al otro lado de la estación de servicio. Antes de marcharme pude escuchar la voz del chofer, que me aconsejaba;
-Señora, es mejor que se quede ,esta zona y de noche ,no es muy segura que digamos
Ni siquiera volví la cabeza para mirarlo, seguí mi camino con el Goya en la mano ,y el supongo que siguió con su trabajo , maldiciéndome por lo bajini.
Para llegar hasta la cafetería tenia que cruzar una zona oscura, una especie de pasillo de piedra, agazapado en la oscuridad ,entre el lateral de la cafetería y unos neumáticos viejos apilados puestos en fila. A mi no me asustaba la oscuridad, de hecho no me asustaba nada y esa noche me sentía la mujer mas feliz del mundo, nada ni nadie podía borrar eso. Cuando ya me disponía a salir de aquel túnel apestoso ,una mano me frenó en la oscuridad, tirándome hacia dentro ,jalando con brusquedad mi enjoyada muñeca.
-Puta ,dame todo lo que lleves ,o te rajo, sentí gemir al lado de mi oído.
Por la entonación y el resoplar de sus pulmones, parecía que estaba en las últimas. Encogiendo los ojos, vislumbré en la oscuridad un bulto semihumano encogido sobre si mismo. Rápidamente reconocí la terrible cara de la abstinencia de la droga ,que tantas veces se me había aparecido en compañeros de reparto.
-!Quítame tus manos sucias de encima!,le grité , histérica, sin poderlo remediar, empujándolo lejos de mi .
Era la mejor noche de mi vida y ese imbecil de drogata de mierda se creía que iba a podérmela joder.
Sin darme tiempo a reaccionar, sentí una punzada de fuego en la barriga y otra seguida en el costado, me llevé las manos al sitio para consolar al dolor y una película pegajosa y caliente me las envolvió ,protegiéndolas del frío. Intenté llegar hasta la claridad de las feas luces de neón de la cafetería, que ahora me parecían estar a cientos de kilómetros, para intentar pedir ayuda. Cuando ya tenia la claridad cerca ,tropecé con mi propia inutilidad y me hundí de nuevo en la oscuridad. Mi cuerpo me abandonaba lentamente ,a pesar de que yo le ordenaba que se levantase y me llevase lejos de allí. El drogata de mierda, se aprovechó de mi debilidad, para arrancarme con brutalidad las joyas de muñecas, dedos ,cuello y orejas. Solo me dejó el Goya que le parecería difícil de cambiar por droga.
Al salir a la claridad, para perderse para siempre de mi vida, pude ver sus ojos ,al mirarme un segundo ,y a pesar de las arrugas ,de la expresión lejana que daba la droga y del miedo que tenia porque le atrapara la policía , antes de que fuera capaz de quitarse de en medio, reconocí al instante a Juan Ortuño ,el hombre que me había iniciado en la vida como mujer y que ahora me privaba ,sin ni siquiera notarlo, de ella.
Mientras me iba perdiendo en la nada, sonreí pensando que a la mañana siguiente aparecería en la primera plana de todos los periódicos nacionales, con el Goya en mi mano. Y que media Nación lloraría al saber mi muerte, reponiéndose mis películas una y otra vez y creándose miles de clubes de fans que atesorarían mis fotos, que se venderían como rosquillas.
De esta forma , cuando la inconciencia ya lo llenaba todo, me incorporé como pude e intenté dejar cruzadas las piernas y sonreír con picardía para salir bien en las fotos que me robarían los periodistas , en cuanto se enteraran de la noticia, y esas mismas ratas curiosas, vampiros de las vidas ajenas ,no tardarían en convertirme en el mito sexual que
siempre había querido ser.