martes, 08 de julio de 2008
Animales de dos patas
Ana Espinosa   
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Y es que hay días que más nos valía no levantarnos, porque no me digan que no es mala suerte la de ese hortelano que estaba en su campito, más a gusto que Dios padre, cuidando sus plantas y sus árboles, y sin comerlo, ni beberlo, se vio embestido por un Peugeot 206 a todo tren, que se salió de la calzada, se saltó todo lo habido y por haber, hasta llegar a su parcela, llevárselo de la vida por los aires, para, finalmente, empotrarse contra un árbol.

Porque, piénsenlo bien, que yo no quiero meterme en camisa de once varas, pero conjeturemos, el chico del Peugeot, que fue de marcha a una romería, fiesta o verbena, qué más da, ¿no podía haber tenido cuidadito conduciendo, para no salirse de la calzada?... aunque fuera por egoísmo, mira, para que su madre lo viera cuando la buena mujer se levantara para tomarse el café y no se preocupara, echándolo en falta y teniendo que escuchar al rato al policía nacional o guardia civil de turno, comunicándole que su niño del alma había, presuntamente, matado a un pobre labrador, que estaba muy a gusto en su campo, sin molestar a nadie.

También me pregunto... ¿no podía haberse ido antes del cotarro, no poniendo en peligro a nadie que tuviera la mala suerte de cruzarse con él?... porque igual que se salió de la calzada y fue a parar, adonde fue a parar, lo mismo embiste a otro coche y criaturitas inocentes pasan a mejor vida.

En fin , que la cosa es que el pobre Bartolomé, que así se llamaba el buen hombre, que en toda su vida había hecho otra cosa que trabajar en el campo y que pese a su avanzada edad, de seguro le quedaban años de labrar la buena tierra, ahora descansa de estas penas que nos acompañan al resto de los mortales, gracias a la mala conducción del muchacho del cochecito y de que se salió, no sabemos por qué, de la carretera de marras, a tanta velocidad que sólo le faltó saltar por los aires, como en el coche fantástico.

Y la verdad es que el coche no se conduce solo, ni se cierra automáticamente si alguien no pulsa la llave que lo conecta con el ordenador de a bordo, y ahí está la intencionalidad, que, presumiblemente llevará a la cárcel, no sólo a él que se llevó a rastras al hortelano, sino a otro de éstos que más arriba les contaba, que encerró a la novia en el vehículo, obra y gracia de una disputa de personas , "que se decían amigos", después de cortar una relación sentimental y en la que ella iba engañada, porque nadie se monta en un coche en el que te van a abrasar viva , y relación asimismo, en la que él, ya debería tener los cables cruzados, porque improvisar una cosa así, no debe ser nada fácil.

En resumidas cuentas, que vamos para atrás o lo que es peor, para el mismo lado de siempre, y los asesinos motorizados y no lo digo por los moteros, sino por los cocheros, por los malos conductores y por lo que utilizan algo que a los demás nos parece una necesidad vital, para el transporte de nuestros hijos a colegios y cumpleaños, para hacer la compra e irnos de excursión toda la familia, o medio obligatorio de trabajo con que mantenernos y mantener a los que queremos, para ellos se convierte en un arma para la que no les vale con el carné de conducir, un arma peligrosa y mortal, si va conducida por malas manos...

Manos que cierran el futuro de una mujer, cuando se niega a ir donde él exige, a callar boca y voluntad distinta a la suya, prendiendo las llamas de la violencia y brutalidad, en la mente animalesca y cruel de él, asesino virtual y en potencia, que usa coche como cárcel que incendia, para quemar a la que de él se siente vejada y presa.

Carne de cárcel por falta de amor y respeto, carne de bárbaros y animales de dos patas, que no se quieren ni a ellos mismos, que no viven, sino matan, que despojan y no crean, más que odios y lágrimas.



Tags: asesinos al volante, trafico, borracheras

Publicado por anaespinosa123 @ 7:57
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