martes, 08 de julio de 2008

 

 

La mujer se arrebujó en su  viejo,  aunque elegante abrigo, alzándose el cuello con un gesto impaciente. Se la notaba nerviosa y sus pasos  entrecortados e inseguros la llevaban hacia un destino en el que no tenía las cosas muy claras. ¿Qué le iba a decir? y sobre todo ¿cómo se lo tomaría cuando lo supiera? .Al fin y al cabo no era moco de pavo lo que tenia que contarle y él nunca había sido una persona demasiado comprensiva, por lo menos en lo que le atañía de cerca, desde luego que no.

Metió las manos en los bolsillos e hincó la barbilla en el pecho, como para protegerse, mas de sus propios pensamientos confusos, que del  frío, que se hincaba a dentelladas lacerantes en cada uno de sus molidos huesos.

Aceleró inconscientemente el paso en cuanto divisó la tapia blanca del cementerio.

Ya lo tenía allí, la decisión estaba tomada, se lo contaría pasara lo que pasara; su conciencia no le permitía otra solución.

Se entretuvo en la entrada al cementerio mirando los carteles que la Administración había pegado en uno de los tablones laterales  , para avisar a los usuarios de los servicios que se prestaban, pero en realidad sus ojos no veían nada y sus sentidos estaban embotados por los pensamientos que se habían repetido hasta la saciedad en esa interminable noche anterior en la que ,después de muchas deliberaciones absurdas y muchos cafés a medio consumir, finalmente llegó a la determinación que ahora se disponía a ejecutar.

Pasó la verja acerada como lo hiciera tantas veces en los últimos años, y aunque desde la última vez había pasado más tiempo de lo acostumbrado, no notó ningún cambio especial, la rutina del cementerio había permanecido inalterable como si la serenidad de los muertos invadiese todo el recinto impregnándolo de una quietud obligada y adormecedora.

Sólo un numeroso grupo de gatos pendoneaban aquí y allá, traviesos, regalones o espías, entre las deterioradas tumbas que en otros tiempos lucían coronas magnificas y flores frescas ,  y hoy solo eran triste testimonio de desamor y olvido, contrastando  las exhultantes ganas de vivir de los felinos con  la rigurosa seriedad del recinto.

Siempre deseó tener un gato, pero nunca había tenido suerte con ninguno, al igual que con los hombres que habían aparecido en su vida, ninguno le había durado lo suficiente como para llegar a llamarlo suyo , ¡fíjate que cosa mas tonta ¡ , ahora que todo había terminado sólo eso echaba de menos  ;un gatillo cariñoso y perezoso que la acompañase en la casa y que la esperase cuando volviese de los recados.

La mujer sorteaba los obstáculos que se le presentaban- una tumba abierta y con escombros  a su alrededor, obreros llevando carretillas de ladrillos, restos de sepulturas ,jarrones rotos, lápidas destrozadas- con una tranquilidad asombrosa, tenía un objetivo fijado de antemano y el resto del mundo por ella podía bien irse a pique,! para lo que le importaba ! , vamos que si de una tumba abierta hubiera salido el mismo Satanás en persona  a ella le hubiera importado ocho cuartos, que lo que tenía en mente bien le valía toda su concentración

De pronto su cara se iluminó, se transformó en la jovencita hermosa que debía haber sido hacia décadas, desapareciendo las arrugas que se habian pegado a su faz a causa del mal trato que le dio la vida ,  gracias al efecto mágico de su  sonrisa florecida .

Se acercó rápidamente ,  a grandes zancadas ,  a una tumba de aspecto impresionante que se alzaba del suelo ,  con una grandiosidad que hacia sombra al resto.

Se inclinó con cuidado sobre ella ,agachándose para estar a su altura  , hasta quedar en cuclillas ,al tiempo que le quitaba ,con un pañuelo que sacó rápidamente de su bolso como si se tratara de un prestidigitador, toda la porquería que había acumulado ,mientras protestaba con su voz cascada;

-Pero señorito, !por Dios! ,  si parece hasta mentira como le han puesto de pura mierda...

-Jessusina ,(dijo una voz ronca, rajada, hueca, que provenía del interior de la tumba)tú siempre con tus manías del palabroteo, !joder!

-No  , si ya dice el refrán que la sartén le dice a la alcuza...

-Y ahora le toca a los refranes, ¿es que tú ni aunque pasen veinte años cambias, muchacha?

-No señorito,(le contesta ella sin dejar por ello de limpiar vigorosamente la lápida) ya ve, la que es de pueblo, de pueblo muere, con perdón,(dice mirando fijamente la lápida y santiguándose).

De lejos ,  la observan charlar sola dos albañiles  , que han parado en su faena para comerse el bocadillo y se ríen de su locura  , haciéndose gestos con las manos.

Ella no se da cuenta de nada, solo tiene ojos para limpiar cuidadosamente la lápida en la que se puede leer con letras perfectamente esculpidas ,  sobre un mármol blanco sin máculas ;Don Francisco Colon De Cifuentes- Romero, muerto a los cuarenta y dos años de edad, tu esposa y tus hijos no te olvidan.

-Mire Don Francisco,(continua ella, mientras se entretiene metiendo el pico del pañuelo por las letrillas esculpidas) , que yo he venido después de tanto tiempo pa decirle a usted que ....

-¿Por qué no me apeas del tratamiento?-le pide- al fin y al cabo debo llevar mis buenos años muerto¿no?, que en este sitio ya uno hasta pierde la cuenta, sobre todo últimamente con tanto alboroto...,(se lamenta)

Ella mira tristemente a su alrededor  , donde los obreros continúan levantando tumbas y acarreando escombros  , en un devenir constante de obra en curso.

-Treinta  años y dos meses, Don Francisco-le dice ella- y apearle lo que se dice apearle ,yo es que no puedo, es mas fuerte que yo, mire usté, no es que sea respeto, que lo es, pa qué vamos a negarlo, que uste ha sio siempre el señorito y no iba una servidora a quitarle ahora la categoría a estas alturas...

-Mira haz lo que te de la gana-se impacienta él-que cabezota si que eres

-Eso si que es verdá-le dice ella sin molestarse -mire usté que ya me lo decía mi madre, que en paz este..

-¿Murió tu madre, muchacha?-le pregunta él con mas ganas de hablar de algo diferente.

-Uf, sin tiempo,(ella se ha hartado de estar en cuclillas y ahora se sienta en el borde de la lápida ,  poniendo el pañuelo con el que la ha limpiado de improvisado cojín) , claro que como la enterré en el pueblo, por eso usté no se ha enterao de na ,que esto debe ser como la televisión  , que si no pones el canar donde dan la pelicula pos te quedas sin verla ,que mi madre digo yo que estará en un canal aurtonómico y usté en el de la capita...

-Mira déjate de tonterías-la corta él, seco y tajante-y cuéntame cosas de los niños que cuando me fui estaban hechos unos críos, y después, entre las pocas veces que has venido y que cuando lo hacías me contabas tan poco, es que ando como perdido, y ya, por último, te has llevado tus buenos años sin venir a verme otra vez ¿eh descastada? ,  ¿Es que ya no me tienes querencia ,como me decías antes?

-Sabe usted bien que si-le dice ella muy ofendida-señorito ,  que entre usted y yo no pue habé secretos, cuando usted falto , (se vuelve a santiguar) , yo sabía de sobra que como lo había hecho, morirse, vamos, no  iba a ir derechito al cielo, así que en la primera que pude me vine pa acá y le saqué palique  , como mis pocas luces me dieron a entendé ,  ( se da una fuerte palmada en el muslo derecho) , y no me falló la inspiración, ahí estaba usté tan frescachón como en vida esperando a que le llegara el cielo.

Y me dio pena ya ve usté, que tan flamenco que  había sio en vida y que de nada le había faltao ,y ahora aquí tan pobrecillo, tan solipenas, que me dio un no se qué,(se lleva el dorso de la mano desnudo a la nariz y se da un fuerte refregón) , y no paraba de venir a verle cada vez que tenia un día libre, que tampoco es que tuviera muchos que la señora usted lo sabe bien , (encoge el puño) , es mas agarra que las puñetes

-¡Jessusina!-le riñe él-contén esa lengua, mujer, que al fin aún es mi legítima

-No, si bien sabe usté que lo que le digo es mas verdá que allí arriba hay cielo ,si usté bien que lo sabe, que lo hace mas que na pa haceme rabiá y que mi coste me ha salió, no se crea usté, que me quedao pa vestir santos de tanta visita al cementerio el día de salida, que en vez de ir con el resto de las chachas a buscar novio, me venía aquí a hacerle compaña pa que no estuviera tan solico

-Bueno tampoco hay que exagerar-protesta él, poco convencido-que tampoco estaba tan solo

-No ,  vaya por Dios,¿ quién iba a venir a verle ,la señora?, que lo había descubierto mas tieso que la mojama y to en pelotas vivas , con una frescachona de esas del tres al cuarto, …¿o los niños?, que eran chiquititos y estaban en bavia .

Bien sabía yo que no, pué pa eso estaba la Jessusina, pa que su señorito no estuviera solo, que usté siempre fue bueno conmigo y mu de ley, que hasta cuando me ofrecí pa que usté me hiciera muje no quiso usté ,no por reparos que yo estaba mu macizona y mu metía en buenas carnes ,no como ahora que no valgo ya pa na, sino porque sabia que era mocita y no me quería desgraciá, pero al final yo me llevé el gato al agua o lo que es lo mismo al señorito a mi cama,(se vuelve de lado hacia donde esta la cabecera de la lapida como si se avergonzara) ,  y yo es que siempre he estao enamorá de usté señorito, se lo digo ahora porque ya no me importa na, y to esta perdío...

-¿Le pasa algo a mi familia, hay alguien enfermo?-pregunta él rapidamente, preocupado.

-Quite ahí hombre-le tranquiliza ella- que están tos mu regalaos y mu tranquilos, su señora está ya mayor claro, que los años no pasan en balde, que fíjese usté como estoy yo, que soy una cacatúa y era una muchacha cuando usté murió, pue imagínese la señora que siempre fue una coñeta...

-¡Jessusina, mira que eres burra!-le reprende el mitad enfadado ,mitad

riéndose.

-Bueno ,  no sé de que se asusta si ya me conoce de sobra,¿ le sigo contando o paro?-se le encara ella, pero en broma.

-Anda sigue  , que me quiero enterar de todo, que no sabes tu lo aburrido que es estar muerto-le dice él impacientemente.

-Pué… el niño esta ya casao y to ,que trabajillo costo que se colocase porque mu espabilao no era, pero como su señora de usté tiene tanta mano pa to, pue  le ha metió en la policía locá porque dice que ahí un inútil mas no se va a notá

-En eso tienes razon, pero no me gusta que lo digas de mi hijo, !coña!

Ella finge no oírle y sigue con su parloteo.

-En cuanto a la niña, esa si que salió lista ,estudio-se rasca la cabeza pensativa- eso que to el mundo critica porque dicen que nos quitan to el dinero

-¿Los del banco?-le apunta él.

-No otra cosa parecía ,pero que to el mundo raja un montón cuando tiene que ir a pagá

-Ah, ya! Hacienda!-dice él.

-Eso mismo-asiente ella-así que señorito si se acuerdan mucho de usté ,malamente, se entiende ,  ya sabe a que se debe-le da unas palmadas en la lápida  , como de compadreo por la broma- que es por que  su niña trabaja en Hacienda. Por eso no viene por aquí, ni ella ni el hermano, sabe, tienen muchas cosas que hacer, los trabajos, sus casas, en fin la vía, que es así...

-¿Y a ti Jessusina, como te ha tratado la vida?-le pregunta él  , apesadumbrado.

-Pue no me pueo quejar, mire usté señorito, porque tengo mi pisito, que después de tantos años de ahorrar es mío, bueno mío y del banco ,mas de ellos que mío, la verdad sea dicha ,y ahora me marcho de la casa, que la señora no me necesita y me quería coger su hija ,la señoritita ,pero le dije que no ,que pa la Jessusina ya s’había acabao el trabajo, que llevo cuarenta años sin parar y ya está bien, que pa mi sola tengo unos pocos durillos ahorraos y no me hace farta na...(mira para donde están los gatos disfrutando del poco sol que queda),bueno si un gatillo me quisiera acompañar lo trataría como a un Rey ,que iba a ser el gato mas regalón de to mi barrio, que lo iba a engalanar pa que se fuera con toas las gatas bonitas ,con tal de que me quisiera un poquillo a mi...

-¡Qué pena estar muerto y no poder hacer nada Jessusina… que si otro gallo cantara...!

-Deje usté señorito, que de eso venía yo a hablarle, de que otro gallo le va a cantar..-dice ella tristemente

-¿De que hablas, muchacha?

-Pue vera usté señorito, no sé si se habrá dao cuenta que esto lo están cambiando, que va a dejar de ser cementerio  , porque lo van a hacer un residencial de esos, que yo lo se bien porque su niña va a venir a vivir aquí, que ya hasta dinero tiene dao...

-¿Qué dices? , ¿ y nosotros  , los muertos?

-Pue esa es la cosa, que los familiares están recogiendo a los que quieren, pero a los que no...,(mira hacia un humo negro y espeso que sale tras la casa de Administración)

-No me digas más-dice el socarrón -que el vivo al bollo y el muerto a la mierda

-¡Pero señorito no decía usté que no se debía decir palabras feas..! ¿En que quedamos?

-Bueno Jessusina ,  pues te agradezco que hayas venido a decirmelo, y no te preocupes por mi que yo siempre he sabido buscarme la vida-dice  , no muy convencido.

-Lastima de que no se haya ido usté mas pronto al cielo señorito ,claro que lo que usté hizo estaba mu feo ,pero a lo mejor ya casi estaba cerca de la lista pa entrar ,      ¿ no?

-Mira Jessusina ,  llevo aquí mas de cuarenta años  , hecho un capullo ,  esperando que me llegue el turno, ¿y sabes lo que te digo?  , que estoy harto, que el otro día llegó uno que era un extranjero y se hartó de decir ,  hasta que ya nadie quiso escucharle  , que era budista y que se iba a ir de aquí, pero rápido ,  y ya no lo he vuelto a ver, no me lo explicó muy bien, tenía algo que ver con la reencarnación,(se queda callado como pensando) .Pero desde entonces ,  no paro de darle vueltas al asunto y lo mismo soy capaz de hacer como él y marcharme de aquí a otro sitio mejor y que le den por el saco al cielo

Ella le mira tristemente ,y pasa una mano cariñosa por encima de la lápida

-Diga usté que si señorito que la esperanza es lo último que se pierde .Y tras darle un beso a la lapida se marcha cabizbaja ,con sus pies tropezando con el polvo y la desilusión.

Pasa entre los albañiles  , que continúan su trabajo ,  mientras la miran burlones, pensando que ya se va la loca que habla con los muertos. Mira hacia atrás para darle una última ojeada a la lápida y se seca con el dorso de la mano una lágrima que no quiere dejar correr por su mejilla.

Antes de marcharse, ya casi en la puerta, se para un momento a observar a los gatos en sus juegos, desdibujados por un sol que alumbra sin saber a quién, pero no se atreve a decirles nada porque sabe que son salvajes, libres como el mismo viento, sin amo al que deberle pleitesía.

Ya es la hora de cerrar el cementerio y es la última en salir, tras ella se cierra la verja de hierro pintada de humo gris, con chirridos de almas en pena y desolación de abandonados.

Tan ensimismada está en sus pensamientos que ni cuenta se da de que la siguen unos pasitos quedos, como de enanito del bosque salido de un cuento solo para ella ,y que tras su sombra alargada, una pequeña figura atraviesa la verja cerrada, entremetiéndose por unos barrotes que no pueden detener a  un alma libre como el aire.

Un gato negro le maúlla, una y otra vez para llamar su atención.

Se vuelve intrigada, con los ojos ciegos por el reflejo de un sol intenso como de oro, que se funde con los ojos azules del minino convirtiendo en cobalto puro ,donde ,  una mirada de inteligencia  , brilla en ellos.

Se agacha a su altura y le pregunta suavemente, acercándole una mano;

-¿Te quieres venir conmigo, gatito?

El salta a sus brazos, como si siempre la hubiera estado esperando, maullando algo que a ella le suena a ;

-Siii Jesssulllimmmma, llevammmie a casssiiea.

Mirando al cielo ,  con ojos llorosos, florece en sus labios una sonrisa, sus manos se pierden sin notarlo en el tesoro que encierran sus brazos amorosos, mientras sus pies  , con paso seguro ,  la conducen ,  entre nubes de algodón ,  a la quietud de su casa

 

 

 

 

 

 

 

 


Tags: chachas, mucamas, señoras de la limpieza, señoritos, reencarnacion, cementerio

Publicado por anaespinosa123 @ 16:57
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