ALIMAÑAS
Nacemos a impulsos del tiempo y las casualidades , convocados por los cambios del destino y los vaivenes de las circunstancias
No importa la bondad o maldad que impongamos a nuestros esfuerzos , porque el final del camino nos espera a todos como cierto, inexorable y trágico , en su apartarnos de todo aquello que amamos de la vida.
Cierto es que al primer vahído de oxigeno , éste quema nuestros pulmones contagiándonos a la vez las ganas de vivir y lo cercano de la muerte.
Sabemos , a poco que nos dé la certeza y la sensatez , que lo de aquí no es eterno y que ,quizás , por ello mismo , nos refugiamos en su materialidad , en su gozo o en sus sombras , para hacernos ese final más llevadero
Todos sabemos que la vejez esta ahí , que nos espera a la vuelta de la esquina ,aunque algunos la olviden intencionadamente y otros la miren desde lejos , con ojos de aflicción ,miedo o duda
Pero a ella le da igual ,porque sigue ahí , tan estática y presente como la misma tierra que la vio nacer y crecer.
Puede que me rebele y de hecho lo hago, ante la tamaña locura de esta tierra que nos da lo mas bello para arrebatárnoslo cuando ella gusta, pero lo acepto, como acepto el azul del cielo o los nubarrones que ponen freno a la calidez del sol, acepto la vejez con sus lacras y sus faltas, porque amo y admiró los espíritus jóvenes que nos dan esperanzas e ilusiones a los que los vemos, cuando van a la playa ,pasean o disfrutan de esos años dorados por la mayor edad
Lo que no acepto ni aceptaré nunca es la denigración ,la humillación y la vejación de aquel , que , llegado al penúltimo viaje que le dispensa la vida, se ve obligado a padecer y sufrir en sus ancianas carnes
Llegan a mis oídos ecos de historias de lugares que no deben existir en nuestro estado de derecho, sitios donde los ancianos son abandonados a su suerte, sin los cuidados que necesitan o el cariño y afecto que requieren
No se trata en estos casos de pagar por los servicios ,que se hace y muchas veces con creces, sino de los medios y los esfuerzos humanos que hay que poner para que situaciones tercermundistas de abandonos o desamparo con los más débiles no se sucedan
Todos tenemos derecho a una vida plena, justa y equilibrada, todos tenemos derecho a dar y recibir amor ,todos tenemos derecho a que nos traten bien y a que nuestras necesidades se vean asistidas, por qué, entonces , a la llegada la vejez y con la imposibilidad de atender nosotros mismos a estas necesidades tan vitales y esenciales para nuestro transcurrir cotidiano ,todo se vuelve opaco y borroso , y aún pagando , nos vemos inmersos en un sistema que no nos protege como debiera
¿No debería esta sociedad nuestra tan avanzada ,prever para nuestros mayores las mejoras necesarias para que estuviesen bien atendidos y nunca ocurriesen sucesos lamentables y de película de terror, como muertes ,accidentes , o sin más , desatención, cuando , para mas ensañamiento , se paga y con creces el servicio que no se recibe?.
Protestemos lo que haya que protestar, miremos de frente al cielo y eliminemos, antes que sea demasiado tarde , a esas alimañas que se alimentan del dinero sacado a nuestros ancianos, sin pensar en su bienestar o cuidados ,sino en la forma fácil de obtener un beneficio, poniéndose la careta de que los cuidarán mejor que a sus propios hijos.
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