SE LES FUE LA OLLA
Con la polvareda que está levantando el libro de la mujer del juez Gómez Bermúdez y la noticia de un importante cargo americano de la Cruz roja que ha sido despedido por enamorarse de una compañera de trabajo ,me han venido a la mente las muchas personas que viéndose día a día ,tomándose un café, charlando y compartiendo vida además de trabajo, habrán llegado a enamorarse, poniendo en peligro el propio puesto de trabajo.
Y es que cuando tienes veinte años y poco o nada que perder , arrimas el ascua a donde te llega el viento, pero cuando cumples la cuarentena y el trabajo se hace tedioso y ya no es lo que te impulsó a empezarlo ,las cosas cambian radicalmente.
Porque díganme , si ya no es suficiente con llevarte a la cama los parabienes del jefe por lo bien que has hecho esto o aquello , o la dedicación o el esmero no te dan la mano los fines de semana y estás deseando que llegue el lunes para entrar a trabajar y bajarte a la cafetería con esa persona que siempre te escucha y te atiende ,con ese alguien que ha entrado en tu vida , paso a paso , firmemente ,¿no puede ser que un día te levantes con los cables cruzados o descruzados ,vaya usted a saber ,y lo mandas todo al garete -el puesto de trabajo ,la familia que te hastía ,la hipoteca de la casa ,las vacaciones con los abuelitos, el coche nuevo- y te lías la manta a la cabeza y te vas a vivir con esa persona de la oficina que te tiene el coco sorbido ,pero que te hace tener la edad del pavo en cuanto te sonríe?
Y que es la vida no es más que desear a los veinte años tener las posibilidades de libertad y autonomía de los cuarenta y a los cuarenta que te hagan enamorarte como a los veinte, qué importa que por la persona que amas seas criticado y vilipendiado, qué te importa a ti lo que digan si te agarras a sus manos como si fuera la misma vida y le miras a los ojos ,como si fuera eso lo único que quisieras ver si se acabara el mundo
No seré yo quien critique al que se da una segunda oportunidad o al que en la balanza de la vida pone mas peso al lado del corazón ,dejando en el vacío el lado de la razón o la estabilidad segura, por mucho que le haya costado conseguirla , no seré quien lo haga porque un día conocí la historia de una pata joven y hermosa que se enamoró de un gallo de corral de pura raza que pavoneaba ante ella, noche y día .Mas cuando se acercaba la pobre infeliz para hacerle requiebros de amor en lenguaje patuno, solo recibía picotazos y picotazos en la coronilla , que escarmentaban su nuca ensangrentándola, pero que no desolaban su animo ,ni su locura, porque persistía y persistía en su empeño, hasta que al cabo de un tiempo no tuvo el dueño de ambos más remedio que separarlos para evitar males mayores y así la pata murió lacia de pena, sin ver más al gallo que la había enamorado , sin querer comer , ni beber , por mucho y bueno , que le pusieron por delante
Dicen que el amor es locura y yo lo aseguro ,locura que si no mata te hiere con su agonía, capaz de hacer que un ejecutivo pierda su puesto por una secretaria o de que un juez lance miradas enamoradas a su mujer en plena rueda de prensa sin importarle un ápice lo que le puede caer encima ,o de morir de sin más por no ser amado, como la pata que se enamoró del gallo de pelea, desgraciada alma condenada por su especie a no conocer jamás la dicha de ser amada.