El Hedor
Sabado 16 de enero de 2000
El ascensor gris humo,repleto de pintadas,con la boca forzada por la incision de una silla, parecía implorar perdón,asimilandose a un payaso llorón al que sus gracias hubieran deshecho el espeso maquillaje vertido, ahora, sobre toda su fea cara.
En su interior ,vagina cuadrada y metalica,sin importarle la sangre que lo rodeaba ni las miradas de curiosidad que sobre él se vertían,dormía un cuerpo muerto,contorsionado hacia un lado en una extraña pose de ballet,cubriendose tan solo con una gastada gabardina,un sombrero pasado de moda y unos sucios zapatos de charol.
Bajo ese desvaido y temporalicio atuendo se podia ver-aunque solo de soslayo-un mono de trabajo azul galvanizado.
-¿Seguro que es él,señor,”el Asesino de la gabardina” ?,le dijo el nue
vo al Inspector Pelaez, que intentaba en vano tomarse unos minutos de
sosiego mientras llegasen el forense y los demás.
-Ya te he dicho que si ,pardillo,que está confirmado por la Comandancia.Es el cabrón que ha matado a mas de veinte mujeres en el transcurso de doce meses,le asegura de mal modo, el policia, mirando-sin querer verla- la caricatura de hombre que yacía a sus pies.
Y deja de llamarme señor-dice recuperando la pose seudodura que cree que es
inherente a su cargo- o te meto una patada por el culo que te tienen que buscar los huevos con el satelite de los rusos.
-La MIR,señor,informó el joven policia,sin darse cuenta de la irritación inmediata que producía en su jefe.
-La mier...se cortó Santiago Pelaez,al ver llegar por la escalera
al forense y a los de huellas.
Un hombre,de gran tamaño,pero con la cara de un niño se acerca
al hueco de la escalera-una escalera vulgar por la simpleza de las pisadas que la recorren cada dia,simple por la gente pobre que en aquel edificio vive,pobre con las paredes enchurretadas y los escalones raidos-por donde van apareciendo varios hombres y una mujer.
El primero de ellos –se sujeta con firmeza de rango a la barandilla de metal enquencle-es calvo,bajito y con gafas de miope,con un grueso maletin negro-afuellado-en la mano derecha,y un paraguas-tambien negro y con la boca cerrada y trabada- chorreando borbotones de agua, en la izquierda.
Se mesa los pelillos-poquitos y casi ahuecados como los de una mujer- de la nuca con impaciencia,mientras comenta lo mal que está el tiempo,(de algo hay que hablar para romper el hielo),no parando ni por un momento de llover en todo el dia.
Su impermeable-gabardina, es de ultimo modelo,asi como sus gafas-que casi no desvelan su gran miopia- y sus zapatos-que por mucho que llueva nunca se atreveran a mojar a su dueño.
Todo es mesura y tranquilidad en el,pareciendo que hace las cosas con elegancia y disticion,cuando solo emplea el bien hacer aprendido de su madre a golpe de cocotazo y chillido siendo un simple crio.
Le sigue a traspies,intentando conservar el equilibrio,que a cada poco pierde,
un joven con cara de abobado y ojos de locura,cubierto de los
pies a la cabeza por un impermeable de un rojo amanecer,que disfraza su bata blanca de ayudante de forense,aun cubierta de sangre fresca de la ultima necropsia.
-Miguel Angel, el cadaver está aqui,le dice Santiago Pelaez al forense,que se acerca, seguido mansamente por su ayudante, hasta la boca abierta del ascensor,de guardia permanente gracias a la acción taradora de una silla magullada y astillada,en unos de sus viejos y trabajados costados.
Los demas que han ido llegando se desplazan por todas partes en silencio de miles de guardias bien acompasadas y cursillos bien aprendidos,armados con guantes de plastico en las manos y ojos de halcon cazador buscando un tesoro del que solo ellos conocen la existencia.
-¿A qué huele aqui?pregunta el forense,mientras se acerca al cadaver,con la nariz fruncida y apuntado al techo del ascensor-solo con una bombilla tuerta en su centro-como si éste tuviera la culpa de algo.
Sus gafas ,ahora secas de las particulas finisima de lluvia que cayeron sobre sus cristales,reflejan las pocas luces y los rabiosos colores de las pintadas que nutren el vientre,al igual que los lomos fatigados- del viejo ascensor.
-Si,ya lo he notado,interviene el nuevo,agradecido de poder meter lacha,en un oficio que por lo novedoso,(¡mierda esto no es la academia!,piensa para sus adentros),se le escapa por mucho que estire la mano y la voluntad de ascenso.
-La chica agredida dijo algo asi como que le había vaciado su perfumador para intentar defenderse y que él(casi no mira al muerto) se habia vuelto como loco,le corta Santiago Pelaez con una mirada taladradora,al tiempo que piensa que le va a pegar un repaso de aupa al pardillo en cuanto salgan de alli.
-La verdad es que muy loco hay que estar para hacerse esto,porque se lo ha hecho él mismo,no hay duda,piensa en voz alta el forense,mientras analiza en cuclillas con la pericia que le dan los años de profesión las múltiples heridas del hombre tendido en el suelo con la misma tranquilidad que su criada despieza al pollo de la cena.
-La misma vida ,dice despacio Santiago Pelaez-mirando de un
lado a otro sin ver o notar mas que trabajo y horas que le esperan sin dormir-,nos va a costar averiguar que llevó a este tio chalado a meterse en el ascensor, empujando dentro a esa infeliz(que mona si que era) que ya va camino del clínico con una crisis de nervios que no se la salta un galgo y tras atacarla con eso-señala con asco profesional ,un cuchillo de veinte centimetros que duerme en el suelo, abandonado,teñido de rojo carmin-sin decir palabra y despues de que la chica se defendiera con un poco de colonia barata,se hace el harakiri ,pero en version cutre española.
El forense lo mira por encima de sus gafas graduadas,con la impaciencia de quien se sabe necesario y estimado en lo suyo,para decir con la propiedad que siempre lo asiste;
-Colonia puede,pero de barata,nada de nada porque o me falla el
olfato a la vejez (que no soy viejo,me cago en la hostia)o este olor penetrante es de “Eau de Rochas”,el caprichito de mi nenita...se detiene en mitad de la ensoñacion de noches a escondidas de la perra frigida de su mujer,dandose cuenta demasiado tarde de que ha hablado en voz alta y que los otros le observan con interes.
Bueno , lo dicho,continua como si no hubiera dicho nada inconveniente(que para eso es medico y necesario y le tienen que respetar por huevos),que es cara y punto.
Santiago Pelaez piensa para sus adentros que qúe coño le importará
a él si la colonia es buena o mala ,si huele a gloria o mata con su
simple aroma, porque para lo que tendrá que ver con el caso.
Domingo 14 de septiembre de 1965
-¡Luisisto ya te he dicho que vengas aqui ,que vengas de una vez
que si no será mucho peor, ya lo sabes de sobra!
Luis García de Castrillón,hijo unico de la oronda viuda de un teniente de caballería muerto en la cama en un arrebato amoroso con su querida oficial,se esconde en uno de los muchos armarios llenos hasta arriba de trastos viejos acordes con esa casa triste y olvidada que tanto odia,en la que malvive con su madre,a la que desprecia con toda su alma.
Su espalda-encogido como esta dentro de un estante de madera y acodado fetalmente en su fondo- siente el punzante dolor de un viejo y empolvado perchero que no le ha dado tiempo a apartar en la apresuracion de la fuga y que ahora no se atreve a mover dandole respiro a su dolor por miedo a que ella lo oiga.
Bien sabe que esa vieja bruja tiene olfato y oidos para descubrirlo alla donde se esconda ,aunque ahora cada vez,esa es su esperanza y consuelo, parece que le cuesta mas trabajo.Es el motivo por el que no quiere darle ninguna pista,porque cuanto mas largo sea el tiempo que tarde en hallarlo,aunque mas duro y severo sea el castigo,mas minutos e incluso tal vez alguna hora robara en secreto para estar a solas festejando su libertad o hablando-sin que ella lo sepa-con ellos.
De momento no quiere pensar en eso,sino que prefiere soñar en hacerse invisible,en desaparecer como esos trastos viejos que cree pertenecieron a su abuela,que en la nariz le aletean con sus tufillos- ya tan conocidos por la muchas horas que pasa alli-mientras duermen amontonados y olvidados –en la hermandad que nace del desprecio conjuntamente sentido-las alfombras con su lana comprimida y olvidada ,las colchas viejas y desechas por la polillas , los amarillentos manteles,las toallas bordadas por alguien muerto,los sombreros de tiempos en los que el ni existia y las cajas de zapatos-apilados en el mortuorio de lo que ya no necesitamos,pero no nos atrevemos a dejar por temor a que en el futuro nos sea necesario,al igual que le sucede a su madre con él.
Por ello,a pesar de no verla,la puede oler,la puede sentir buscandolo como la zorra en celo que es,y por eso mismo,la puede imaginar vestida con su bata rosa de gata arrastrada, trasparentando su inmundicia,su sebo y su foferia, arrastrando sus zapatillas petalo de rosa tan gastadas y zurdidas como su propia alma podrida.
Sabe que nada la parará hasta que lo encuentre,que lo que empezó como un juego de tardes festivas”nene enseñame la pililita que te la voy a comer”,se ha ido convirtiendo con el paso de los meses y los años en su infierno particular,sin que nadie mas que él mismo le pueda ayudar a escapar.Pero tambien sabe que pronto todo terminará,que las vocecitas de ellos,de esos amigos secretos que hace algunos meses comenzaron a resonar en su cabeza debilmente,como un susurro,cada vez se están haciendo mas y mas fuertes...ayudandole a soportar el dolor,la agonia,o la falta de esperanza de escapar de ella.... tambien son sus maestros y asi le aconsejan indicandole,instruyendole,en lo mejor para él,diciendole de dónde debe sacar la fuerza para resistir tanto asco que le sube por la boca hasta ahogarlo con su inmundicia cuando la vieja bruja lo toca,haciendole ver con calma lo mucho que aun le queda por hacer cuando escape de esa casa y de esa mujer,de esa gorda cerda que se embarra en colonia antes de estar con él,antes de hundir sus puercas manos en su cabello para atormentarlo con sus variaciones de caracter y sus deseos siempre insatisfechos.
Ahora ya está casi seguro,él tiene una mision,una importante mision que cumplir hasta sellar su destino.
Recorte de la Nacion,del 20 de abril de 1968
“...Encontrandose el cadaver de la señora García de Castrillón casi irreconocible por el deterioro sufrido a causa de alimañas y el gran numero de meses transcurridos desde que se produjo el fatal suceso.
Fuentes bien informadas nos han revelado el desconocimiento sobre el paradero del hijo de la victima,de doce años,del que se cree con certeza haya podido desaparecer en el posterior incendio.Ha sido un golpe muy duro para nuestra pequeña comunidad,que no pude explicarse qué clase de monstruo habría podido cometer semejante locura....”
10 de diciembre de 1998
Un hombre pasea por una calle estrecha y oscura,sorteando los portales oscuros y las sombras que acuden a su encuentro.Parecería que teme a la oscuridad tanto como solo los niños lo hacen.Regresa a su casa tras un duro dia de trabajo.Vive solo con sus recuerdos y con voces amigas que le aconsejan e instruyen.
A lo lejos,en el nacimiento mismo de aquella callejuela que conduce a
su cubil,se estrellan contra el suelo pasos de tacones finos,carrerita de muchacha alegre que vuelve sola a casa tras terminar el turno en la perfumeria del Corte Ingles.
Se acercan las navidades y la envuelve un halo invisible y misterioso,la decena de perfumes diferentes que su mano ha mostrado,que su piel bien entrenada ha sabido exhibir para los olfatos mas reticentes,para los ojos mas inquisitivos y los bolsillos mas estrechos.Está contenta porque cuando empiece el año le harán un nuevo contrato y por eso no se fija en la sombra gris que adelanta en su carrera,ni se da cuenta de su nariz tensa,que adivina que entre el maremagnum de olores que porta en silencio hay uno que despierta su temor y cobardia,sus peores recuerdos y la fiera que lleva dentro.Por eso,ni siquiera siente la barra de acero que le partirá el craneo,por lo que cadaver lucirá para asombro de los forenses una sonrisa perpetua de felicidad.
Si sentirá,entre los ultimos estertores de muerte, como en un sueño, al hombre registrandola,buscando con ahinco entre sus ropas y pertenencias algo que para él significa mas que la vida o la muerte,el tarrito de muestras de “Eau de rochas” que llevaba a su madre de regalo.
Sabado 16 enero 2000
Un hombreton grande y con cara de niño bueno se acerca a un cadaver, que duerme dentro de un viejo ascensor ,con manos de plastico y corazon de hielo,le registra sin ganas,como si supiera lo que va a encontrar.
-¿Ha encontrado algo,Inspector?,susurra una voz anonima desde el fondo de la habitacion
-Gbummm, nada importante pardillo,gruñe Santiago Pelaez,con las manos apretadas sobre un tarrito de colonia de esos que dan de regalo en los grandes almacenes los dias antes de Navidad,pero viejo y gastado como si miles de manos lo hubieran acariciado durante años..
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