El secreto de María
Son las cinco de la tarde y María se mece en la bañera ,al compás de agua fría que sale de un viejo grifo cascoso y goteante
-Le tengo que decir que lo arregle-dice en voz alta al techo escayolado y yermo
El calor,por la calle,se deshace por paredes y ladrillos,por tapias,por esquinas,vaciando calles y patios de vecinos,dejando sola a la soledad y a los pasos vacios.
Mientras , María se mece al compas de su soledad ,con coros de cotillas pregonando los dimes y diretes , en la boca de la tele del salón , que jalea , ufana y a todo volumen , que Belen Esteban está de vuelta de su viaje de novios y que seguro ,pero seguro,que ya viene preñada
-Y qué fácil que lo tienen algunas-vuelve a confesar al sumiso techo-dos buenos achuchones y ya lo tienen todo hecho
María se mece al compas de los tiempos perdidos en medicos y hospitales,en consultas y dictamenes , que no llenaron sus ovarios de fertilidad ,ni su utero de sangre nueva,que sí que la hincharon de futilidades y de hormonas,para no concebir,mas que falsos sueños
Por eso María,sale de la bañera,desnuda como una pez,con la piel morena , escarchada de gotas de lluvia,para llegarse hasta el salon,abrir de par en par el balcón que observa a medio pueblo y asomarse a él por entero,desnuda como la parió su madre,para estirandose y chuleando por igual,alzar un brazo y cubrirlo con el otro,diciendo bien alto
-anda... Y que os den¡¡¡¡
Y María se mece al compás de los sones de una mecedora que vivio tiempos mejores entre las cachas de su abuela,pensando en el nuevo dependiente que han metido en la carnicería de Doña Pura,en su piel blanca y en sus ojos negros,deleitandose ,al recordar, las fuertes manos que trocean el pollo,desgajandole la piel,relamiendose los labios,al pensar en cómo masajeaba la ternera ,antes de pasarla por la suavidad del cuchillo
Y sin querer perder más tiempo,que ya es mucho lo que ha perdido, se va al telefono y marca el numero...
-¡Que ya estoy hasta las narices de todo y de todos y ahora voy a dar la campanada!-grita , por encima de la voz atiplada del televisor
-¿Si,la carnicería?-pregunta,con voz jadeante por el deseo , de tanto tiempo acumulado-¿Es ezequiel?-sonrie al saberlo al otro lado del hilo telefónico
-...Pues mandame dos pollos bien sazonados para el horno y un solomillo de ternera,que voy a mandar al regimen de las narices,de una buena vez , a hacer puñetas