lunes, 21 de julio de 2008

Nacida mujer

 

Nací en las arenas del desierto ,llevada en el vientre de mi madre hasta la cuna de mi origen fáctico, en las fronteras de Laquis, ciudad de Juda.

Mi padre- ya desde aquel entonces, un alto dignatario de Senaquiren, nuestro Rey y señor, supremo mandatario de nuestro pueblo ,que se extendía desde el norte de los Montes Zagros hasta Egipto, desde las tierras aledañas del mar Caspio hasta el golfo pérsico-estaba obligado a servir a su amo en cualquier empresa ,bélica o de paz que este emprendiera, como era este caso de lucha contra el poderoso pueblo de Yavhé

Mi madre, egipcia de nacimiento e ideas, medico de profesión-algo que dejaba perplejos a los cortesanos con los que mi padre convivía-había salvado la vida de nuestro soberano en una de las muchas luchas por cuestión de territorios ,que cada temporada antes de las lluvias ,se libraban con los vecinos egipcios.

En aquella ocasión, hacia ya algunos años,,y a pesar de ser enemigos ,mi madre extrajo ,con la pericia y la limpieza profesional que tanto prestigio posterior le traerían ,la flecha que podría haber acabado con la vida del Rey, curándolo ,sin dolor ,ni magias ,mientras el la miraba con sus ojos asombrados.

Tras la curación-nunca vista, en rapidez y retorno de las virtudes perdidas-el Rey le asignó un puesto en su corte, de medico de confianza ,a pesar de ser mujer y suscitando con ello las iras y envidias de los anteriores curanderos y magos ,que basaban su poder en sortilegios y encantamientos,en los que nuestro pueblo era muy creyente.

Mi madre ,ademas de habil cirujano y experta en pociones y antiodotos,era una maestra en el arte del maquillaje y cuidado personal,aprendido en su lejana tierra y nunca olvidandolo,haciendo gala de el en cualquier recepcion o fiesta que se diera en palacio a la que tuviera que acudir en calidad de medico personal del rey.

Fue en una de estas celebraciones cuando conoció a mi padre,Shatuaar,uno de los cortesanos mas jovenes y prometedores-tambien llamados mar banuti-encargados de solucionar los asuntos de politica externa,los acuerdos y tributos,las audiencias y vistas,incluso las sentencias ,en ausencia del Rey.

Estos funcionarios, por el propio poder que ostentaban y por ser sus cargos heredados de padres a hijos,estaban obligados a concertar sus matrimonios con el veto del propio monarca para.asegurar que la eleccion de pareja fuera la adecuada.

Pero cuando mi padre y mi madre se vieron,reconociendose como almas gemelas,entre los mas de diez mil invitados que habian acudido desde el rincon mas remoto del territorio que dominaba Senaquerib,nada ni nadie hubiera podido ya impedir que sus corazones se unieran.Afortunadamente para la pareja,al mismo Rey le interesaba que la prodigiosa medico permaneciera en su corte, y que mejor motivo, y mas gustosamente llevado, que su matrimonio con un cortesano de aquellas tierras.

Quisieron las circunstancias ,que siempre lo enmarañan todo,que -cuando todos los territorios parecian pacificados y la vida se presentaba para mis padres prospera y beneficiosa,con mi proximo nacimiento-el Rey decidiera cercar Jerusalem,llamando a la lucha a mi padre y a su lado a mi madre,que -a pesar de su avanzado estado de gestacion-evitaria,sanandola, cualquier posible herida del monarca.

Justo es decir,que mi madre esperó a que la ciudad fuera cercada y casi tomada,para empezar, con lo que segun me confesó años mas tarde,seria el afan mas trabajoso de su vida,el alumbrarme.

Dicen los muchos que presenciaron aquel acontecimiento,que mis primeros gemidos a la vida coincidieron con la salida de las murallas de multitud de ratas,que se conjuraron para salvar al pueblo de Juda,llamadas por el propio Yahvé para salvar a su pueblo de la derrota,brotando de todos los rincones y royendo con desenfreno los arcos y correas que nos hubieran llevado a la victoria segura.

Este acontecimiento que durante decadas seria recordado,trajo no poca intranquilidad a mi nacimiento,pues fue predicho que mi vida seria necia y nefasta ,claro que qué iba a ser anunciado por aquellos a los que mi madre con su saber habia apartado del poder.

Crecí con el conocimiento como aliado y multitud de profesores instruyendome en las artes,las matematicas,las normas en la corte ,pero siempre sin olvidar el decoro y las enseñanzas que toda mujer debía conocer.

Mi madre no era muy partidaria de esta forma de enseñanza,que asignaba a la mujer por su sola condicion como tal, un segundo plano,pero mi padre fue inflexible,recordandole que su puesto privilegiado en la corte era debido a su inteligencia y teson inigualable- que la habrian llevado a destacar en cualquier tierra por muy oscura o limitada ésta que hubiera sido-pero que en mi caso ,no gozando de la igualdad de trato de los estudiosos de Egipto,ni de sus maestros, ni de sus centros de estudios especializados,de los que ella habia hecho tan buen uso,mal podria llegar a ser mas que un ser extraño y despreciable alli donde me llevasen mis pasos.Mas aun cuando ya habia estado marcada por el gran eco que habia tenido mi nacimiento ,nunca olvidado ni desdeñado por los enemigos de mis padres,por lo que,pensaba mi padre inflexible, deberia estar bien instruida en las normas y usos propios de nuestra tierra,para que estos me protegieran como una coraza de todo mal

Mi madre,no estaba de acuerdo,pero ,por primera vez calló ante su marido,no por falsedad o doblez, sino porque sabia que solo el deseo de mejoria para su hija,guiaba el camino de sus palabras.

Sin embargo,cada dia antes de anochecer,se acercaba quedamente a mi cuarto para compartir conmigo los minutos anteriores al sueño en los que me narraba las mil enfermedades que anidaban en el cuerpo humano,los cientos de remedios,con sus nombres,y tratamientos en pocimas,brevajes y lociones,para mas tarde,cuando los años fueron estirando mis brazos y piernas,embelleciendo mis ojos y lustrando mis cabellos,empezar a gravar en mi memoria cada una de las tecnicas medicas,las intervenciones  o los secretos que todo buen profesional debe saber.

Yo la dejaba hacer porque sabia que su corazon hablaba por sus consejos,pero sobre todo porque la amaba mas que a nada bajo el cielo,y este mismo amor,rebestido de respeto y admiracion,me hacian -que a pesar de la confianza que me unia a ella- nunca me atreviera a contarle que mi sueño supremo,aquel que no me dejaba conciliar el sueño feliz, era alcanzar el puesto de mi padre ,como hubiera sido lo logico en caso de que mi sexo hubiera sido el de varon.

Mi madre aun no conociendo mis afanes,ni sabiendo las dudas que encerraba mi corazon,me contaba la historia de un faraon egipcio que no era tal ,sino que bajo su barba ritual y su amplio ropaje de dios inmortal,dormia la figura de una brava mujer que combatió al enemigo,expulsandolo de sus tierras, mejor que muchos de los hombres que la siguieron en su camino gravado en las estelas del desierto

Yo soñaba y me enfurecian con los estudios sin fin y las noches de vigilia ensartando nombres y fechas,palabras y frases que para mi no tenian ninguna importancia,para solo comprender años mas tarde,lo valiosos que habrian de ser en mi vida futura.

Poco a poco fui comprendiendo el destino que quedaba reservado para toda mujer nacida bajo el yugo de nuestras leyes,no tan solo por la poca importancia que tenia frente al varon,sino tambien como propio valor en esa sociedad de la que con tanta presteza se la habia apartado

Si ,en nuestro imperio el mismo Rey no era mas que un servidor fiel y leal de nuestro dios supremo ,Assur,y solo de el, derivaba su poder mas alla de todo gloria ,venerado por todos los hombres y que ligaba al propio Dios con sus subditos destacados por medio de un juramento de fidelidad ,realizado en presencia de estatutas divinas que eran designadas para descargar su colera sobre los que prejuraran e imcumpieran aquello que se les hubiera ordenado.Y con ello, todos, hasta los mas elevados y distinguidos,eran considerados poco mas que siervos de la voluntad del Rey,¿qué podia,pues, esperarse de las mujeres, a las que por leyes ancestrales se las ataba de espiritu, al no dejarlas escoger ni siquiera al hombre con el que compartirian su vida,al padre de sus hijos,a su futuro marido?.Y asi su futuro suegro las requería para la primaria funcion que les estaba reservada como servidoras de su señor, unciendo su cabeza de aceite para un beneficioso matrimonio con uno de su familia, con lo cual quedaba comprometida de por vida y desde aquel momento pasaban a llevar velo-del que afortunadamente mi madre estaba dispensada por su extranjeria y favor real- que,ademas, separaba a las mujeres en clases indignas, pues no lo podian llevar las sacerdotisas ,las prostitutas y las esclavas,y cuyo no uso a las que estaban obligadas a el,conllevaba la mutilacion de orejas ,cincuenta golpes y un mes de trabajos forzosos.

La mujer,ademas, no podia comerciar,y el que desobedecia aquella norma era arrojado con grilletes al rio.

De todas estas brutales normal no estaban exentas ni la smujeres de palacio,pues ni aun asi los eneunucos,de los que mi madre me habia hablado con aompasion en sus ojos,podian estar a menos de siete pasos de ellas,ni dirigirles la palabra,aunque ellas mismas se los pidiesen.

¿Que vida pues podia esperar a una mujer,culta y amante de la libertad como yo?

Sin embargo,una vez mas,los malos augurios que me habian predicho por mi nacimiento no se cumplieron y ningun hombre se acercó a mi cabeza para derramando aceite sobre ella, comprometiendome de esta forma con unn varon de su familia,pues la extranjeria de mi madre y su inteligencia y buen hacer se temian mas que admiraban,y en la balanza social eso pesaba mucho ,mas aun, que el buen hacer politico de mi padre o su considerable fortuna.

Segui por ello,libre para trabajar con mis papiros y mis estudios,conociendo por ellos a un preceptor griego,un esclavo traido de lejanas tierras,que me llenaba la cabeza de ilusiones soñadas ,con la narracion de fantasticas historias donde las mujeres eran diosas y podian hacer lo que les indicara su destino en libertad.

Aunque poco tardé en darme cuenta,observando los ojos negros de mi maestro e intuyendo sus intenciones de superacion personal a traves de mi, que ,en la vida usual, un girego o un asurrita, eran tan parecidos en el menosprecio a las mujeres que los amaban y sus sentimientos sinceros,que ni el uno ni el  otro merecian la pena.

Ya pensaba marchar a lejanas tierras egipcias –enfurecida con mi inocencia y pasmo ante el primer amor,con la silenciosa aprobacion de mis padres, que percibian mi infelicidad- cuando se recavó un nuevo cortesano,un mar banuti,entre las familias de los funcionarios de los que mi padre formaba parte,y viendose en la imposibilidad de encontrar varones que pudieran cumplir el encargo,decidieron buscar una mujer por la que corriera al menos la misma sangre noble, como si aquella fuera lo importante para ejecutar un trabajo.

No diré lo que dicha situacion supuso de criticas y enrarecimiento en las ya dificiles relaciones de la corte, pero cuando fui elegida como uno de los nuevos mar banuti,la desaprobacion no pudo ser mas aplastante y tenaz.

Mi sueño infantil se habia cumplido solo para comprobar como se me criticaba sin tregua y todas mis acciones eran puestas en tela de juicio y tomadas por lo que no eran.

Mi padre,que desde que conoció mi intencion de aceptar la propuesta, me habia prevenido de la dificultad  de la vida de un funcionario y de las muchas trampas que cada dia se abrian ante sus pies,tuvo en mi caso, el mismo, que reconocer que la prueba estaba siendo aun peor por los muchos envidiosos y traidores que me llevaban a la idea de que estaba luchando contra  la voluntad de nuestro dios ,Assur

Procuré a pesar de todo ello,sobreponerme y llevar la responsabilidad que se me exigia con agrado y una perpetua sonrisa en los labios,admirandome de que en terreno tecnico la dificultad que me habia sustado en un principio,era vista desde dentro muy inferior a lo que me habian preparado,pero que a nivel social se me hacia cada dia mas dura.Siendo de todas ellas,las cacerias,en compañia del Rey,a las que debia asistir ,el peor de los actos sociales que conllevaba mi cargo.

Ya harta de que los otros mar banuti rieran de mis gestos ante los leones cazados por la magnitud de las flechas que les herian la piel,sin que tuvieran la mas minima posobilidad de lucha o escapatoria;de que mi padre bajara su mirada ante la mia despues de uno de aquellos actos,cuando decidi que seria como ellos,me convertiria en un hombre y haria el trabajo para el que me habian elegido.

En la siguiente caceria,sobre mi carro guiado por un esclavo diestro,armada con el arco y las flechas ceremoniales,di muerte con saña y dolor a una leona que huia de mis desatinos,intentando alcanzar sin consegirlo unas rocas elevadas,para despues verla morir inutilmente,sin que me importasen las caras serias delos mar banuti o la tristeza de los ojos de mi padre.

Ya no me importaba nada,habia vendido mi lama por ellos,habia hecho lo que se suponia que debia hacer y solo me sentia sola y asustada,triste y rabiosa.

Me podria haber quedado alli toda la vida convirtiendome en una roca mas del desierto,cuando senti maullidos y gemidos que me condujeron hasta una cueva profunda, donde jugueteaban, ignorantes de la amuerte de su madre cinco leoncitos dorados.

El jefe de los mar banuti,dijo que eran lo suficientemente grandes para ir hasta el recinto donde se exhibian las fieras salvajes que se cazaban en aquellas cacerias,que ello honraria mas aun la memoria de nuestro Rey con la contemplacion de aquellas por todos los ciudadanos de nuestro imperio,pero yo me senti sucia y cobarde.Y nada podria hacerme ya sentirme bien.

Me refugie en un mutismo que vino bien a mi carrera pues los demas,exceptuando a mi padre que conocia mi dolor.,creyeron que por fin el poco seso del que gozaban las mujeres habia hecho su aparicion en mi.

Mi madre,sin conseguir que superara esta crisis con niguna de su pocimas, me aconsejó que visitara a los pequeños leones en aquel recinto de piedra que habian proveido para ellos,para comprender mi propia naturaleza viendo la suya en cautividad.

Sentirlos prisioneros,me hizo sentirme yo a la vez cautiva de mi misma ,de las normas,de los conceptos y leyes que nos imponian desde nuestro nacimiento.

Su vision me hizo serenarme conmigo misma y ver las cosa con claridad y cordura renacida.

Hablé con mis padres,sincerando mi corazon herido.Me postré a los pies del Rey,que felicitó mi labor sin comprender el motivo de mi dimision.Le rogué,humildemente, por la liberacion de los leones por mi capturados y con su libertad halle la mia.Corté mis cabellos y sellé mi figura con una coraza de guerrero,partiendo en busca de mi destino.

Vagué por valles y montañas,por rios y mares de nombres extraños,conociendo personas y lugares de los que nunca nadie habia oido hablar,y en todos ellos, las mujeres eran maltratadas y postergadas,fuera cual fuera su color o condicion,pues aun las reinas,desfallecian cautivas de su lujo y ambicion,todas sin estudios,sin vida,sin camino porque andar solas,hasta que me adentré alla donde hombre alguno osó jamas poner los pies,alla donde las arenas se confunden con las dunas tomando su color dorado,donde el cielo y el mar son uno,donde encontré mujeres guerreras que se igualan a los hombres en fortaleza y poder,que los matan en combate justo y con ellas cavalgué durante años feliz,para comprender finalmente que no era ese mi camino.

Volví a mi tierra con las manos vacias,los ojos secos y las ilusiones dormidas,para encontrar a mis padres ancianos,los enemigos muertos o envejecidos,y las mujeres de mi pueblo-unicas que confiaban en mi venida-esperanzadas con las noticias que de mi habian oido,perdiendose entre los corredores que formaban las montañas,los huecos que pintaba el cielo o la brisa que conducia a la lluvia.

Con ellas,con sus ojos esperanzados y sus corazones avidos,con sus espiritus mas libres que ningun otro que yo hubiera conocido jamas,me sentí viva de nuevo .Enseñandolas,contandoles mis vivencias,mis viajes y caminos,aprendí el verdadero significado de la existencia,la verdad que encerraba mi corazon ,pues crei ,con la ilusion impresa en sus ojos de doncellas, que el futuro podia encontrar un hueco para nosotras,un lugar donde nuestra valia fuese reconocida,y nuestros corazones pudieran hablar en libertad y nobleza.

Al menos ,en eso creiamos firmemente y para ello ibamos a luchar hasta el ultimo aliento, y con ello,con ese nuevo empeño bailando en nuestro espiritu, tal vez sin darnos cuenta, algo muy importante hubiera empezado a cambiar,dotando de una libertad y fiereza a nuestros corazones: un renovado orgullo ,una entereza que nos impulsaba nueva,una grandeza en nuestra sonrisa, por haber tenido la dicha de nacer mujeres.


Tags: mujeres, feminismo, guerreras, luchadoras, libertad, igualdad

Publicado por anaespinosa123 @ 15:43
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