ARRINCONADA


-No sé lo que le pasó, lo vi durante la corrida y luego ya no le volví a ver, eso es todo lo que sé ,no sé que le pudo pasar, decía Mauricio Reyes ,nervioso y demudada la color, mirando fijo al foco de la cámara por donde parecía que se le iba la vida.
* * *
-Y dicen que por ahí se les va la vida, le contaba el “Renegrio” en esas noches eternas en las que se ponía a divagar ,perdida su mirada de águila en el techo de la pensión, cuerpo tieso en la cama, como agarrotado aun por el miedo desprendido en la plaza, acariciándose el torso que el veía oscurecido por la noche pero suculento como un pastel prohibido ,demasiado peligroso como para intentar probarlo.
-Eso dicen los moros ,volvía a repetir sin mirarlo ,pero sabiendo que estaba al acecho ,absorbiendo sus palabras ,como hacía siempre que le hablaba ,”los pases cortitos ,Mauri ,mariconcillo ,no ves que te va a coger el puto toro”,le decía revolviéndole el pelo y el se dejaba querer aun con la poca o mucha querencia que da la parla, porque el que habla se da ,y el que escuchaba como él, recibía el puro deleite de saber que el otro solo hablaba para sus oídos.
-¿Y tu como sabes tanto de los moracos?,se atrevió a encararle una de aquellas noches tan lejos de casa y protegido por la oscuridad y el desvelo.
Sintió que se revolvía en el camastro y temió uno de sus arrebatos, una de esas envalentonadas en las que corría la sangre y rondaba a pie firme la muerte, pues en esa misma semana ya habían tenido dos broncas de sangre y navajas ,y para suerte de los otros y de ellos mismos, de ese bendito país en el que se premiaba a los toreros, aunque fuesen de segunda o de tercera como ellos, con la tolerancia mas entusiasta, con las mujeres mas complacientes y el silencio y la permisividad de la policía en broncas y abullamientos ,en nada malo terminaron, pero sabía demasiado de sus genios y riñonadas como para no resoplar con un suspiro de alivio cuando lo vio retornar a su posición inicial de descanso.
-Lo sé y basta, contestó seco ,haciéndose el dormido a renglón seguido.
Y fue la ultima vez que Mauricio se atrevió a preguntarle de lo que fuera por mucha curiosidad que sintiera ,ya bien medía sus palabras como con cuentagotas y las miradas y los abrazos de alegría tras la muerte del toro ,no fuera que después de esos años de recorrer miles de kilómetros y ensangrentar plazas de media América ,se diera el “Renegrio” cuenta de lo que él tanto gustaba de guardar en secreto.
* * *
Nunca pudo imaginar Mauricio, que tras aquella conversación y la paz que le llegó escuchando los falsos ronquidos del “Renegrio”,que este ya no pararía de darle vueltas a la cabeza recordando una y otra vez como fueron sus inicios de torero, cómo su llegada a la África mora y las primeras corridas privadas ,las fiestas que las siguieron y el lujo y la depravación de la mano de su compadre Luís Manrique, que hacia como que bebía los vientos por la hermana del Rey ,fea y divorciada ,para así gozar de toda hembra que se le acercaba lo suficiente ,sin importarle condición ni edad .
Tampoco podría creer que la bajeza y crueldad del “Renegrio ”al que quería mas que a su vida ,podría haber llegado hasta el asesinato ,porque lo había visto violentar a pobres chicas de la calle, burlarle y golpearlo a él con saña ,tildándolo de maricón y comebrevas al descubrir su cara de miedo ante un acceso de furia, pero jamás pensaría de él ,que, ayudado por su compadre Manrique, violarían a una niña de doce años hasta reventarla y que , después , intentarían encubrir su fechoría , tirándola a un descampado .
Y aun menos se creería ,aunque se lo juraran con la Biblia ,que el Rey, tan ávido de amor por el “Renegrio” , como él mismo, descubriéndolos, echaría de su corte a Manrique y urdiría una trama para atrapar en ella al torero, para lograr finalmente ,verse envuelto el mismo en la tela de araña que con tanto amor había tejido.
* * *
-Ya estamos llegando a España, Mauri, mariconcillo ,le dijo la noche antes de la corrida, ésta me sale de puta madre de bien, como las otras ,lo juro por mis muertos ,y ya estamos en casa ,pisando fuerte y cagándonos en todo
Y es que habían tenido una buena racha ,orejas y rabos, fiestas y jolgorio tras las corridas ,ovaciones y regalos que llenaban la plaza y el corazón cansado del “Renegrio”,el torero que soñaba con triunfar en la Maestranza ,con salir a hombros por la puerta del Príncipe ,por brindar un toro al cielo y que la plaza se cayese entera ovacionándole y viéndole triunfar ,sin importarle morir en el empeño.
Pero ,en cambio, miserias que trae la vida, esa misma mañana habían despertado a Mauricio en la pensión para decirle que se había encontrado el cuerpo de su amigo ,muerto y desfigurado en una playa no muy lejana de allí.
-¿Llevaba encima el dinero de la corrida?,¿Estaban ustedes enemistados por la ultima corrida?¿líos de mujeres o esposas contrariadas?¿algún marido cornudo, alguna amante dejada en el olvido ? , le llovieron las preguntas a Mauricio, mientras se derrumbaba y recibía al apoderado americano ,a las autoridades españolas desplazadas allí, a los pocos que les conocieron y a los muchos curiosos que oliendo el tufo de la muerte se acercaron para saber mas de ella.
-¿Cómo fue la ultima corrida, sucedió algo especial en ella ? , le preguntó una joven periodista española a la que le “Renegrio” hubiera cortejado con falsas promesas , pensando , mas en los beneficios que podría sacar de su puesto de reportera , que en la grandiosidad de sus pechos y el frescor de sus labios.
Y Mauricio por mas que pensaba no recordaba nada mas que los ojos negros del torero ,su cara larga y afilada barbilla ,los músculos prietos y las manos ,esas manos que le abrazaban cuando hacía una buena tarde, esas manos por las que se acercaba al toro como si le fuese en ello, que le iba, la vida, porque cada día el dolor de esa pasión oculta era mas lacerante y opresivo ,porque esa continuidad a su lado ,ese verlo cada minuto lo estaba volviendo tan loco que llegó a rezar por su muerte como única salida para salir de aquel atolladero, de aquella arrinconada que le hacia la vida.
* * *
Nunca dijo nada de las conversaciones nocturnas con el “Renegrio”,ni tampoco de que le escuchó en la oficinilla de Doña Paquita pedir una conferencia a un país de difícil pronunciación para él, pero país de moros ,eso seguro ,que lo vio inquieto y chulesco mientras hablaba y satisfecho y bromista después, como quien sabe que ha triunfado antes de hacer la apuesta.
No podía contar ,ni hubiera querido hacerlo en el caso de haberlo sabido, con quien había hablado el “Renegrio” y aunque se lo hubieran dicho tampoco lo habría creído, porque todo un Rey, aunque sea moro ,hablando con un pobre torero, aunque finalmente la suerte le hubiera sonreído por las plazas de tercera de América, era demasiado complicado para una mente tan simple y llana como la de Mauricio.
-Y ya lo sabes ,le decía el “Renegrio ”al que en otro tiempo fue su amante, quiero dinero, mucho dinero, que se que te sobra ,no , no me interrumpas ,no pienso volver ,cuando me fui era para siempre, ya se que estas dispuesto a perdonármelo todo ,que nunca tuviste empaque de Rey, pero lo que quiero ahora es dinero, simple dinero, que estoy harto de joderme por esas plazas de mala muerte donde cualquier día echare las putas entrañas sin que nadie lloré por mi ni me velen, que quiero comprarme la alternativa en Madrid y encontrarme un apoderado con dos cojones y para eso necesito tu bendito dinero Mohame y no me repliques mas o me voy directo a la prensa, que yo puedo caer pero a ti tu pueblo te lincha y esa jodida monarquía de la que tan orgulloso estás se va a la mierda al igual que la boda con la hija del primer ministro... nada ,que para hacer el paripé ante tu pueblo me tienes que cerrar la boca antes a mi y para eso ya sabes que solo hay dos formas...
Por eso cuando le pregunte el padre del “Renegrio”-vendido desde España para recoger el cadáver de su hijo-que ha sido de aquel ,le abrazará entre lagrimas sinceras y le hablará de las malas compañías con las que se juntaba ,le hablará de las mujeres de la calle y de la cocaína, de como se arriesgaba buscando en la plaza, eso al menos le parecía a él, cada tarde la muerte sin importarle nada, pero lo que nunca contará a nadie es como lo vio salir espiándole desde el ventanuco como siempre hacia y como ante sus mismos ojos lo acorralaron tres moracos con navajones y porracas, como lo metieron en un coche a empellones y salieron a toda prisa en el para perderse de vista ante su cobardía y su miedo.
* * *
El cuerpo del “Renegrio” llegará a la madre patria sin saberse aun porque murió ,aunque intuyéndose que la investigación será larga y complicada ,pues alguien parece deseoso de tapar bocas y conciencias con su dinero ,alguien que se mantiene a la sombra y que ve la entrada ovacionada en la plaza de las Ventas del ataúd del torero en el enorme televisor que hay en su estancia mientras uno de sus sirvientes le indica ,respetuosamente;
-Majestad, la ceremonia se iniciará cuando su Majestad disponga
Cuando los votos nupciales sean una realidad ,la mirada del monarca se ensombrecerá con unas lagrimas que emocionaran a los extraños y sorprenderán a los propios sabedores de que es una ceremonia de Estado ,acordada por las altas esferas del poder.
Solo el Primer Ministro, artífice de la muerte del torero, sabrá de la sinceridad de aquellas lagrimas derramadas.

-No sé lo que le pasó, lo vi durante la corrida y luego ya no le volví a ver, eso es todo lo que sé ,no sé que le pudo pasar, decía Mauricio Reyes ,nervioso y demudada la color, mirando fijo al foco de la cámara por donde parecía que se le iba la vida.
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-Y dicen que por ahí se les va la vida, le contaba el “Renegrio” en esas noches eternas en las que se ponía a divagar ,perdida su mirada de águila en el techo de la pensión, cuerpo tieso en la cama, como agarrotado aun por el miedo desprendido en la plaza, acariciándose el torso que el veía oscurecido por la noche pero suculento como un pastel prohibido ,demasiado peligroso como para intentar probarlo.
-Eso dicen los moros ,volvía a repetir sin mirarlo ,pero sabiendo que estaba al acecho ,absorbiendo sus palabras ,como hacía siempre que le hablaba ,”los pases cortitos ,Mauri ,mariconcillo ,no ves que te va a coger el puto toro”,le decía revolviéndole el pelo y el se dejaba querer aun con la poca o mucha querencia que da la parla, porque el que habla se da ,y el que escuchaba como él, recibía el puro deleite de saber que el otro solo hablaba para sus oídos.
-¿Y tu como sabes tanto de los moracos?,se atrevió a encararle una de aquellas noches tan lejos de casa y protegido por la oscuridad y el desvelo.
Sintió que se revolvía en el camastro y temió uno de sus arrebatos, una de esas envalentonadas en las que corría la sangre y rondaba a pie firme la muerte, pues en esa misma semana ya habían tenido dos broncas de sangre y navajas ,y para suerte de los otros y de ellos mismos, de ese bendito país en el que se premiaba a los toreros, aunque fuesen de segunda o de tercera como ellos, con la tolerancia mas entusiasta, con las mujeres mas complacientes y el silencio y la permisividad de la policía en broncas y abullamientos ,en nada malo terminaron, pero sabía demasiado de sus genios y riñonadas como para no resoplar con un suspiro de alivio cuando lo vio retornar a su posición inicial de descanso.
-Lo sé y basta, contestó seco ,haciéndose el dormido a renglón seguido.
Y fue la ultima vez que Mauricio se atrevió a preguntarle de lo que fuera por mucha curiosidad que sintiera ,ya bien medía sus palabras como con cuentagotas y las miradas y los abrazos de alegría tras la muerte del toro ,no fuera que después de esos años de recorrer miles de kilómetros y ensangrentar plazas de media América ,se diera el “Renegrio” cuenta de lo que él tanto gustaba de guardar en secreto.
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Nunca pudo imaginar Mauricio, que tras aquella conversación y la paz que le llegó escuchando los falsos ronquidos del “Renegrio”,que este ya no pararía de darle vueltas a la cabeza recordando una y otra vez como fueron sus inicios de torero, cómo su llegada a la África mora y las primeras corridas privadas ,las fiestas que las siguieron y el lujo y la depravación de la mano de su compadre Luís Manrique, que hacia como que bebía los vientos por la hermana del Rey ,fea y divorciada ,para así gozar de toda hembra que se le acercaba lo suficiente ,sin importarle condición ni edad .
Tampoco podría creer que la bajeza y crueldad del “Renegrio ”al que quería mas que a su vida ,podría haber llegado hasta el asesinato ,porque lo había visto violentar a pobres chicas de la calle, burlarle y golpearlo a él con saña ,tildándolo de maricón y comebrevas al descubrir su cara de miedo ante un acceso de furia, pero jamás pensaría de él ,que, ayudado por su compadre Manrique, violarían a una niña de doce años hasta reventarla y que , después , intentarían encubrir su fechoría , tirándola a un descampado .
Y aun menos se creería ,aunque se lo juraran con la Biblia ,que el Rey, tan ávido de amor por el “Renegrio” , como él mismo, descubriéndolos, echaría de su corte a Manrique y urdiría una trama para atrapar en ella al torero, para lograr finalmente ,verse envuelto el mismo en la tela de araña que con tanto amor había tejido.
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-Ya estamos llegando a España, Mauri, mariconcillo ,le dijo la noche antes de la corrida, ésta me sale de puta madre de bien, como las otras ,lo juro por mis muertos ,y ya estamos en casa ,pisando fuerte y cagándonos en todo
Y es que habían tenido una buena racha ,orejas y rabos, fiestas y jolgorio tras las corridas ,ovaciones y regalos que llenaban la plaza y el corazón cansado del “Renegrio”,el torero que soñaba con triunfar en la Maestranza ,con salir a hombros por la puerta del Príncipe ,por brindar un toro al cielo y que la plaza se cayese entera ovacionándole y viéndole triunfar ,sin importarle morir en el empeño.
Pero ,en cambio, miserias que trae la vida, esa misma mañana habían despertado a Mauricio en la pensión para decirle que se había encontrado el cuerpo de su amigo ,muerto y desfigurado en una playa no muy lejana de allí.
-¿Llevaba encima el dinero de la corrida?,¿Estaban ustedes enemistados por la ultima corrida?¿líos de mujeres o esposas contrariadas?¿algún marido cornudo, alguna amante dejada en el olvido ? , le llovieron las preguntas a Mauricio, mientras se derrumbaba y recibía al apoderado americano ,a las autoridades españolas desplazadas allí, a los pocos que les conocieron y a los muchos curiosos que oliendo el tufo de la muerte se acercaron para saber mas de ella.
-¿Cómo fue la ultima corrida, sucedió algo especial en ella ? , le preguntó una joven periodista española a la que le “Renegrio” hubiera cortejado con falsas promesas , pensando , mas en los beneficios que podría sacar de su puesto de reportera , que en la grandiosidad de sus pechos y el frescor de sus labios.
Y Mauricio por mas que pensaba no recordaba nada mas que los ojos negros del torero ,su cara larga y afilada barbilla ,los músculos prietos y las manos ,esas manos que le abrazaban cuando hacía una buena tarde, esas manos por las que se acercaba al toro como si le fuese en ello, que le iba, la vida, porque cada día el dolor de esa pasión oculta era mas lacerante y opresivo ,porque esa continuidad a su lado ,ese verlo cada minuto lo estaba volviendo tan loco que llegó a rezar por su muerte como única salida para salir de aquel atolladero, de aquella arrinconada que le hacia la vida.
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Nunca dijo nada de las conversaciones nocturnas con el “Renegrio”,ni tampoco de que le escuchó en la oficinilla de Doña Paquita pedir una conferencia a un país de difícil pronunciación para él, pero país de moros ,eso seguro ,que lo vio inquieto y chulesco mientras hablaba y satisfecho y bromista después, como quien sabe que ha triunfado antes de hacer la apuesta.
No podía contar ,ni hubiera querido hacerlo en el caso de haberlo sabido, con quien había hablado el “Renegrio” y aunque se lo hubieran dicho tampoco lo habría creído, porque todo un Rey, aunque sea moro ,hablando con un pobre torero, aunque finalmente la suerte le hubiera sonreído por las plazas de tercera de América, era demasiado complicado para una mente tan simple y llana como la de Mauricio.
-Y ya lo sabes ,le decía el “Renegrio ”al que en otro tiempo fue su amante, quiero dinero, mucho dinero, que se que te sobra ,no , no me interrumpas ,no pienso volver ,cuando me fui era para siempre, ya se que estas dispuesto a perdonármelo todo ,que nunca tuviste empaque de Rey, pero lo que quiero ahora es dinero, simple dinero, que estoy harto de joderme por esas plazas de mala muerte donde cualquier día echare las putas entrañas sin que nadie lloré por mi ni me velen, que quiero comprarme la alternativa en Madrid y encontrarme un apoderado con dos cojones y para eso necesito tu bendito dinero Mohame y no me repliques mas o me voy directo a la prensa, que yo puedo caer pero a ti tu pueblo te lincha y esa jodida monarquía de la que tan orgulloso estás se va a la mierda al igual que la boda con la hija del primer ministro... nada ,que para hacer el paripé ante tu pueblo me tienes que cerrar la boca antes a mi y para eso ya sabes que solo hay dos formas...
Por eso cuando le pregunte el padre del “Renegrio”-vendido desde España para recoger el cadáver de su hijo-que ha sido de aquel ,le abrazará entre lagrimas sinceras y le hablará de las malas compañías con las que se juntaba ,le hablará de las mujeres de la calle y de la cocaína, de como se arriesgaba buscando en la plaza, eso al menos le parecía a él, cada tarde la muerte sin importarle nada, pero lo que nunca contará a nadie es como lo vio salir espiándole desde el ventanuco como siempre hacia y como ante sus mismos ojos lo acorralaron tres moracos con navajones y porracas, como lo metieron en un coche a empellones y salieron a toda prisa en el para perderse de vista ante su cobardía y su miedo.
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El cuerpo del “Renegrio” llegará a la madre patria sin saberse aun porque murió ,aunque intuyéndose que la investigación será larga y complicada ,pues alguien parece deseoso de tapar bocas y conciencias con su dinero ,alguien que se mantiene a la sombra y que ve la entrada ovacionada en la plaza de las Ventas del ataúd del torero en el enorme televisor que hay en su estancia mientras uno de sus sirvientes le indica ,respetuosamente;
-Majestad, la ceremonia se iniciará cuando su Majestad disponga
Cuando los votos nupciales sean una realidad ,la mirada del monarca se ensombrecerá con unas lagrimas que emocionaran a los extraños y sorprenderán a los propios sabedores de que es una ceremonia de Estado ,acordada por las altas esferas del poder.
Solo el Primer Ministro, artífice de la muerte del torero, sabrá de la sinceridad de aquellas lagrimas derramadas.
