
Seguro que todos nosotros conocemos a don perfecto o a doña perfecta ,a ese ser que parece imprescindible y que cada vez que habla sienta sentencia , que nunca deja expresar sus ideas a nadie y que cuando mas felices estamos todos los demás , aparece por la esquina o por el resquicio de la puerta , para hacernos ver lo flojos que somos ,lo muy poco que le pedimos a la vida , o lo mal que hacemos nuestro trabajo.
Sí , seguro que sabéis de lo que os hablo , amigos míos .Pues estamos de suerte , porque los psiquiatras han dado con la clave para saber qué les ocurre a esos que pretenden amargarnos nuestra plácida vida Se llama MIA ,o mas bien ,Trastorno por mediocridad inoperante activa, que suena como mucho mas profundo ...Pero a lo que vamos , que se trata de una psicopatología , o sea una desviación del comportamiento , por la cual lo individuos que la padecen , en un primer estadio ,casi inofensivo , se conforman con lo que sea ,llamándoseles los mediocres simples, estos que no dan morcilla en los trabajos, porque solo se limitan a vegetar. Pero he aquí que existe un grado mas avanzado de la enfermedad , en el cual al señor o a la señora en cuestión , le sigue importando todo un peine, pero como va repitiendo las conductas una y otra vez ,hasta la saciedad, con lo que termina funcionando burocráticamente,¿Os empieza ya a sonar la canción? Pero no se detiene ahí la cosa , sino que puede ir a mas y entraríamos entonces en el tercer grado de la enfermedad , la MIA , propiamente dicha , porque es ahí donde el individuo empieza a desarrollar una gran cantidad de actividad, que no le lleva a nada mas que a destacar en su deseo , nunca cumplido del todo , de obtener toda la notoriedad que cree merecer. Utilizará en este empeño poses de saber de todo, entorpecerá los avances de los demás individuos de su grupo ,solo con el afán de elevarse el mismo en los altares de la popularidad , sin importarle lo que esté en juego , con tal de conseguir sus objetivos, a costa de quién o lo qué sea, encapsulando a los demás en el estancamiento , a base de cargarles de trabajo innecesario y fatuo , que solo les lleva a perder el tiempo. El enfermo se felicitará por distribuir bien el trabajo ,sin importarle que los demás estén de muerte por poner una reunión ultimas horas del viernes .Será el envidioso por excelencia ,sufriendo con agonía los progresos ajenos ,por lo que se frustrará si no consigue envilecer a los que le superan ,produciendo las mayores y mas agrias persecuciones ,intentando apartar del grupo , al que domina , al innovador, al eficiente ,al que ve el trabajo como un objetivo para mejora en la vida y no como una forma de vida ,en si mismo. Vivirá ,por eso mismo ,solo para trabajar, porque solo el trabajo le dará vida y poder para abusar de su autoridad y de los que tienen a su cargo, que , pocas o nulas veces , se atreverán a sacarle los dientes , porque irá limando sus voluntades de rebeldía y empuje .Nunca reconocerá la brillantez de nadie , ni los meritos logrados, e inculcará en su equipo la disgregación y el despego , haciendo del trabajo un calvario y del grupo solo un elemento de presión y angustia.
Vamos , que si no fueran enfermos , serían , muy merecidamente , una especie a extinguir , por el bien de todos los demás.
