

Blanca Olíva Y. A., de 42 años, de origen ecuatoriano pero nacionalizada española, murió de varios disparos de escopeta el lunes por la tarde en Ontinyent (Valencia). Su pareja, Mauricio Á. D., de 38 años, con el que llevaba diez de relación, fue quien apretó el gatillo. La víctima había contado a algún amigo que él estaba obsesionado con los celos.
Este crimen se suma a la lista negra de este mes de agosto y eleva a 48 las víctimas de violencia machista en lo que va de año, a falta de confirmar cinco casos, Con la muerte de Blanca, son tres las mujeres asesinadas en sólo 24 horas.
El hijo de Blanca y Mauricio jugaba en el jardín con otros niños cuando oyó los disparos y entró a casa para descubrir los cuerpos sin vida de sus padres. "¡Mi papá y mi mamá están muertos!", gritaba corriendo hacia las casas vecinas. El niño ha contado que su padre pegaba a veces a su madre, que discutían. Algo que desconocían los clientes habituales del bar que regentaban, el Checho2, en la avenida de Albaida de Ontinyent, y los amigos y vecinos de la pareja. Jesús Burguera, vecino de la cafetería, explicó ayer que "ella siempre estaba trabajando, parece increíble que algo así haya sucedido".
Marco Ruiz almorzaba en el bar de los fallecidos todos los días. "Para mí es una sorpresa, eran una pareja encantadora, muy amables".
Javier Úbeda, repartidor de pan y amigo personal de la familia, contó: "He venido hasta el bar para comprobarlo, no lo asimilo".
UNA MÁS
No importa el color, ni tampoco importa la nacionalidad, solo importa la muerte y porqué se les aplica tamaña condena. Porqué mueren de mil maneras, todas ellas igual de humillantes y dolorosas. Caen ,como pesadas losas sobre nuestras conciencias, porque no sabemos bien cómo parar esta cascada infame de muerte y más muerte.
Son jóvenes o rozan la vejez, solteras o separadas, divorciadas o dispuestas a serlo, huyen o escapan a una sentencia , tan anunciada , que las encuentra allí donde les da caza, tan temeraria y absurdamente, que solo unas pocas letras en un periódico nos avisa de que ya sucedió, una vez más, una fatídica vez más.
No sabemos como empieza ,pero sí como acaba, porque en la mayoría de los casos, por desgracia para todos nosotros como sociedad ,termina en separación ,alejamiento, acoso y muerte.
No llegamos a comprender que alguien que en algún momento amó o respetó, se vuelva necio y cruel ,matarife y asesino de su propia carne, de la sangre que juró amar y de la vida que quiso compartir para siempre.
No llegamos a comprender que alguien que en algún momento amó o respetó, se vuelva necio y cruel ,matarife y asesino de su propia carne, de la sangre que juró amar y de la vida que quiso compartir para siempre.
No podemos entender , todos aquellos que gozamos con la vida, que alguien prive de ella ,no ya a quien no se la merece, que tampoco , y mucho menos a quien la merece mas que su asesino, que, baboso desgraciado, una vez realizada la “hazaña” , no puede asumir lo hecho y se niega la propia existencia.
“Me era imposible vivir sin ella, no veía otra solución”,nos dirán con lágrimas de cocodrilo ,o confesarán a los periodistas o a los allegados de la victima , implorando su perdón...Pero qué perdón puede haber cuando te han robado la dicha , la felicidad y el futuro libre y en paz
“Me era imposible vivir sin ella, no veía otra solución”,nos dirán con lágrimas de cocodrilo ,o confesarán a los periodistas o a los allegados de la victima , implorando su perdón...Pero qué perdón puede haber cuando te han robado la dicha , la felicidad y el futuro libre y en paz
La ley está para protegernos y los policías y jueces también, pero nosotros mismos somos los primeros que debemos ponernos en ello, como protagonistas que somos de la vida, de nuestra propia existencia. Nosotros ,los primeros que no debemos consentir que esto ocurra, que debemos, no ya solo denunciar las agresiones y las vejaciones y mal trato, sino de impedir que nos siga pasando con el velo protector del hogar ,con el miedo” al que dirán” o “a donde voy a ir”.
No permitamos que pase más, no dejemos que muera nadie mas ,porque mañana tal vez no sea solo una pagina en un periódico con nombre y apellidos que no nos dirán nada ,sino que será nuestra hija, nuestra hermana, o tal vez nosotras mismas.
