
El hijo de una panadero, el alma de Italia, el que durante mas de doce años fue un vulgar maestro, sin llegar a creerse nunca el divo en que se convertiría , fue enterrado en Módena entre vítores y aplausos ,sin demasiados rostros famosos que lo despidieran, pero con el amor entregado de su pueblo y de su familia , que siempre lo veneró y admiró como se merecíaCuando en 1992 visité Italia, los ojos me lagrimeaban constantemente ,hasta que me di cuenta de que Italia deslumbraba por tanta belleza como hay acumulada en sus calles ,en sus plazas ,en sus habitantes y en cualquier rincón , por muy insignificante o apartado que estuviera.
No sirvió de nada que el guía nos aleccionara sobre los bambinos de Nápoles , ni sobre que no usásemos trasporte público, porque Italia embruja ,haciéndote perder el sentido común , y si ya hablamos de ciudad por ciudad , te pierdes irremediablemente , en adjetivos y halagos
Pero de Italia me traje una cosa , algo , que , aun pasados los años , es imposible de olvidar , y es la voz de Luciano Pavarotti , saliendo del altavoz de una pequeña pizzería de Módena, justo junto al Duomo , donde oficiaron sus funerales
-¿Quién es?-le preguntamos al camarero ,un señor con cara de bondadoso papá Noel
-Pavarotti-contestó él, alzándose de hombros, levantando la mirada , porque se enorgullecía de ser italiano, de gustarle la ópera y de ser seguidor ,del que dijo, llegaría a ser ,el mas grande.
No sé si Pavarotti ha llegado a ser el mas grande, pero si una sola vez en tu vida escuchas una de sus arias, de seguro te diré que no lo olvidarás jamás . Si además tuvieras la suerte de sentarte en una confortable y coqueta terraza de una pizzería , cuyas vistas se perdieran en el Duomo y el tenor cantara solo para ti, un “Ti amo tanto Venecia”,que se te clava en el alma, porque eres joven y estás enamorado y tus manos buscan y encuentran inmediatamente a las de la persona amada ,nunca ,por muchas cosas que te sucedan en la vida, lo podrás olvidar.
Italia no solo merece una misa, sino una vida entera para vivirla apasionadamente , entre su gente, en su historia ,en su ir y volver a cada parte .
Entre sus callejas podrás renacer , encontrándote mientras te pierdes, buscándote a ti mismo ,mientras la encuentras a ella , porque es nuestra cuna natural de piedra ,nuestro carácter de latinos de generaciones y generaciones atrás , y todo eso , lo que nos une a ellos y lo que tienen de nosotros , toda su grandeza y buen hacer , lo reflejaba y personalizaba Pavarotti a la perfección, en sus vo ,en sus tonos perfectos, en su cantar vehemente y nostálgico, que nos embargaba , como una segunda piel.
Ciao Pavarotti amigo, ciao maestro de la música, quien escuchó tu voz ,no te podrá olvidar jamás
