
¡Qué puñetera es la vida!-decía, malhumorado, mi hijo de once años ,porque se acerca el instituto y no le dejo jugar a la consola, todo lo que le da la gana.
-Qué puñetera es la vida-deben decirse los constructores que creyeron hacer el agosto de sus vidas, a costa de hacernos pagar las hipotecas a todos los demás
-¡Qué jodida es la vida!-deben pensar los emigrantes que se jugaron la vida en las pateras, los que pagaron el billete con carne negra de cañón y los que vendieron su vida , para verse en Roquetas, exiliados sociales y sin sacarse la miseria del cuerpo
-Qué jodida es la vida-debió decirse Zapatero ,impoluto en el Congreso, acordándose cuando escuchaba a Felipe González en las gradas de meritorio imposible, soñando con lo que ahora tiene ,suspirando ahora , por la libertad y la tranquilidad que tenía entonces, sabiéndose padre y regente de la casa de España
-Qué puñetera es la vida-deben decirse los constructores que creyeron hacer el agosto de sus vidas, a costa de hacernos pagar las hipotecas a todos los demás
-¡Qué jodida es la vida!-deben pensar los emigrantes que se jugaron la vida en las pateras, los que pagaron el billete con carne negra de cañón y los que vendieron su vida , para verse en Roquetas, exiliados sociales y sin sacarse la miseria del cuerpo
-Qué jodida es la vida-debió decirse Zapatero ,impoluto en el Congreso, acordándose cuando escuchaba a Felipe González en las gradas de meritorio imposible, soñando con lo que ahora tiene ,suspirando ahora , por la libertad y la tranquilidad que tenía entonces, sabiéndose padre y regente de la casa de España
