
Sarah Palin y John McCain son pareja, pero sólo en cuestiones políticas. McCain y la gobernadora de Alaska se han embarcado en un llamativo maratón de apariciones conjuntas por todo el país. En la pauta de gestos establecida desde la incorporación de Sarah Palin al pulso por la Casa Blanca, McCain parece haber solventado la cuestión abrazando a su compañera de candidatura en actos públicos. Todo muy rápido, algo más afectivo que un simple apretón de manos, pero sin llegar en ningún caso a cruzar el Rubicón de un beso en la mejilla.
A juicio de Letitia Baldrige, secretaria social en la Casa Blanca de Jacqueline Kennedy, el senador McCain abraza a la gobernadora de Alaska «para demostrar a todo el mundo su entusiasmo con ella, y para protegerla, pero ella no lo necesita».
Para el escritor Christopher Buckley, especializado en la sátira política de Washington, Palin «parece ser consciente de que se adentra en una zona de peligro, con el resultado de que cuando se abraza con el senador, se inclina hacia atrás como para introducir un casto espacio entre los dos». Según Buckley, «es como lo que las monjas solían decir en los bailes del colegio: dejad siempre sitio para el Espíritu Santo».
Y es que os confieso que yo soy muy mala y me he quedado pensando, porqué el estupendo Obama no ha dejado a Hillary como vicepresidenta, porque quién mejor que ella para serlo y además así, que hay viene lo mejor, todos habríamos podido ver "cómo" solventaba, el "escollo" político de los besos y los abrazos- para una sociedad que avanza socialmente muy despacio- entre un hombre negro, que quiere ser Presidente de una de las naciones más poderosas del mundo y una rubia ,guapa y madurita, y ver,en directo, si dejaba o no sitio, para el espiritu santo.
