viernes, 26 de septiembre de 2008

viernes 26 de septiembre de 2008




Por Julio Braña Pino

Soy de los que piensan que lo pasado, tanto si es bueno como si es malo, es algo que se solo debe ser recordado, si es malo, para saber que error uno nunca debe volver a cometer y, si es bueno, para animarse y seguir.
No entiendo muy bien que quiere decir el nombre que se le ha dado a la ley, la Historia abarca muchos siglos y, además, depende en gran medida de quien la cuente y como se cuente. Aún mas, siempre habrá algunos que quieran ir mas allá de lo que se pretende. Por ello creo que desde el Gobierno se está teniendo bastantes dosis de prudencia, quizás excesivas cuando se escucha las pretensiones de algunos de los afectados.
Me parece lógico, y de lo más humano, que todos aquellos que perdieron a sus seres queridos, quieran saber donde están sus restos, para poderlos enterrar en una tumba digna, con una lápida en la que esté escrita sus nombres y apellidos. Si esto es la Memoria Histórica, estoy totalmente a favor de ella.
Lo que no puedo entender es que la derecha de siempre y algunos sectores de la Iglesia Católica se opongan a esto, me parece algo increíble que se le pueda negar a alguien que entierre a sus muertos en un lugar digno.
Una de las razones que se aduce es que durante la transición democrática, se llegó al acuerdo de cerrar las heridas de la Guerra Civil, de pasar página. Se hizo estupendamente, no cabe la menor duda que se fue claro de ideas, y a la vista está que este país ha caminado con paso seguro hacia la modernidad, y que ha experimentado un cambio tan enorme que, como en su día dijo Alfonso Guerra, ya no lo conoce ni la madre que lo parió.
Pero una cosa es pasar página a nivel político y muy otra es que, los que durante cuarenta años han tenido que permanecer callados, sin poder preguntar donde están sus familiares asesinados por haber pertenecido al bando Republicano, ahora lo soliciten.
Las barbaridades y asesinatos se cometieron desgraciadamente en ambos bandos, la diferencia estriba en que los que pertenecieron al bando ganador tuvieron una sepultura digna y un reconocimiento social. Los del otro, los del perdedor, no piden ese reconocimiento social ni la búsqueda de los culpables, solo piden la dignidad de la sepultura. Pero claro, para ello primero tendrán que saber donde están.
Otra cosa muy distinta es que, como alguno pretenden (menos mal que pocos), nos viéramos inmersos en un empezar a tratar de enjuiciar lo sucedido y sentar en el banquillo a los responsables, la mayoría de ellos ya desaparecidos. A 70 años de que ocurriera ni sería bueno ni tendría sentido.
No se que es lo que pretende el Juez Garzón, si es que el Gobierno ponga todos su medios para la localización de los desaparecidos, me parece muy bien. Lo que me causa repulsión es que, todos esos que se dan golpes de pecho, arremetan contra él de forma desproporcionada y pretendan tapar todo.



Tags: julio braña, cadiz, memoria historica, garzon

Publicado por anaespinosa123 @ 11:41
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