Sandra Tejero es una de las tantas mileuristas que hay en España. En junio de 2007 empezó a trabajar en una cadena de pescaderías, El Punt del Peix , primero con un contrato temporal y luego fijo. El 15 de septiembre, de este mismo año, tuvo un accidente de moto que la ha dejado en coma hasta hoy, aunque no se teme por su vida. La empresa para la que trabajaba estaba al corriente y recibía las bajas de Sandra cada semana. Pero hace poco, se puso en contacto con la familia, para comunicarles que le rescindían el contrato a Sandra, alegando el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, que cita como motivo para echar a un empleado las faltas repetidas e injustificadas de asistencia y puntualidad. Le ofrecen a Sandra 938,89 euros en concepto de finiquito y 2.416,20 euros de indemnización. Un bufete presentará una demanda para que la empresa declare nulo el despido y vuelvan a readmitir a Sandra, que lucha valientemente por su vida y por su recuperación Pero esto no es lo más grave, sino la situación generalizada, de la que este caso no es mas que un botón de muestra de que en tiempos de crisis, cuando la economía ahoga y aprieta, siempre son los primeros en caer los mas débiles, los que tienen más necesidad de trabajo, de buscarse la vida honradamente o de sacar cuello aún en las peores circunstancias. Ha sido esta nueva situación de limite, de freno, la que nos ha venido dando muestra de lo que es cada quién y lo seguirá haciendo, porque peligran muchos trabajos de gente que lo ha estado haciendo bien y mejor que bien, en pos de empresas que ahora se quitan los muertos de encima y luchan por su supervivencia, a costa de los cadáveres de los que les ayudaron a crecer
Cierto es que con dificultades todo lastre sobra ,pero habría que preguntarse si unos pocos tienen el derecho a jugar con el futuro de muchos, condenándolos al paro y al desempleo, a pasarlas canutas ,solo porque tienen el poder de hacerlo y que , a las malas, todos somos permutables por alguien que desempeñe nuestro trabajo, a más bajo precio y con mas horas, como Sandra, que desde su cama de hospital es demandada por su empresa por no cumplir el estricto horario al que no puede acceder por estar en coma en el hospital, pero que hará encantada una veinteañera, eventual, poco cualificada y que cobre la mitad que ella Barrabasadas como ésta son muy naturales en el mundo de los negocios, porque dicen y se jactan de ello que “el hombre es un lobo para el hombre”, cuando el lobo deja vida y seguridad por sus crías y no hace daño a nadie, solo a los rebaños, a los que cree terreno lógico de caza, desde la antigüedad. Somos los hombres, en cambio, los que manipulamos todo, desde la desvergüenza más absoluta, hasta los modelos que no nos gustan, como algunos que pregonan por ahí con el ejemplo caduco de otras épocas que solo imitan en lo que les conviene, olvidándose de los demás, o empresas que comen el pan del mañana, con el sudor de la frente del que explotan. No es el caso de Sandra por desgracia ocasional, ni raro, es solo una muestra mas de que cuando van mal las cosas las ratas permanecen a flote y echan de la tabla de salvación a los demás, a aquellos que construyeron el barco, a aquellos que pensaron que cuidándolo, sacrificándose y trabajando bien, sería como si realmente les perteneciera, para darse cuenta un día, que cualquier excusa es buena para ponerte de patitas en la calle, con una mano delante y otra detrás
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