viernes, 10 de octubre de 2008

La ambulancia llegó rápida , porque una mano anónima la llamó , cuando se inició la pelea .Al agresor lo sujetaron cuando intentaba escaparse y no pudo evadir lo que había hecho. Pero ella y solo ella , fue la que quedó tendida ,manchando , con el rojo de su sangre , el suelo.
Sucedió en el Puerto de Santa maría , o sucedió en Madrid , o en Barcelona , o en Pamplona, simplemente sucedió, porque no importa el lugar , sino el hecho y las personas, sobre todo las personas.
María pidió una orden de alejamiento, a poco de la separación de su marido, y desde entonces hubo broncas tan sonadas , que ambos pidieron no verle más la cara al otro ,pero solo él no cumplió , porque cuando ella compraba pollo asado ,la esperaba tras la puerta una navaja , que no quería más que la blandura de su cuerpo y la vida que alojaba su pecho.
Era joven María y con ganas de vivir sobradas, tantas , como todas las que mueren cada día, segadas por la mano de quien las mata, de quien las condena porque sí, porque quiere, porque el que decide es él y el veredicto siempre es de condena a muerte.
A quién la mató no le importó que el día luciera despejado y azul, ni reparó en que las gaviotas graznaban desde los tejados y azoteas , medio locas , como presintiendo la bocanada del levante , que ya venía del mar . No vio nada , porque estaba ciego de celos , o de furia , o quién sabe de qué, quizás , tan solo , porque tenía en su mano una navaja y quería cortar sueños no compartidos y ganas de vivir en libertad , fuera del alcance de sus manos.
Cuando María quedó rota en el suelo del asador, todas quedamos allí tendidas con ella ,las que lo sentimos ,las que lo padecen ,las que lo sufren y hasta las que lo ignoran ,porque volverá a suceder, una y otra vez , hasta que todas le pongamos freno.
Sucederá hasta que todos seamos la mano que llamó a la ambulancia, la valentía del pollero , que frenó la escapada del marido, la policía que acudió lo más rápido que pudo ,la ambulancia que corrió burlando semáforos , para salvarle la vida , y el maldito del marido , que de una vez , por todas , entienda que aún muerta lo estará odiando y que si existiera la otra vida ,desde allí le escupiría su asco, porque no se pueden cortar las alas a una paloma ,ni matar la libertad de su vuelo, una vez ha decidido emprenderlo sola.

Tags: mujer, pareja, relacion, deseo, celos

Publicado por anaespinosa123 @ 16:23
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios