Nació , según decía, en el mejor lugar del mundo. La arena de la playa se confundía con la fértil tierra , donde se cultivaban las mejores frutas y verduras. Su padre regentaba un teatro y perdía , mucho mas que los papeles , por las coristas , a las que paseaba en coche de caballos siendo perseguido por su mujer , a la que tildaba de ida, comentándoles a las guapas señoritas solo era ir a recogerlas ,”no tengan ustedes apuro , que nos perseguirá una señora que anda con el sentido perdido, pues me cree su marido y si las ve a ustedes en mi compañía , no dudará en ofenderlas”
Tan feliz era en su pueblo que cuando se tuvo que marchar para cumplir el servicio militar obligatorio con veinte años recién cumplidos , se le saltaron las lagrimas, por primera vez en su vida
“No será por esta vez la que te pongas el uniforme”-le dijeron en las cuarteles de alistamiento frente al parque Genovés- “pero no te vayas muy lejos , porque aunque estás excedente de cupo, eres el primero de la reserva , así que si uno solo de estos -miró hacia la gleba que se confundían entre sorpresa , desanimo y tristeza -irás para dentro tú”.
A Jorge no le hizo la mas mínima gracia lo que le dijo , entre risotadas groseras , aquel soldado y en su caminar de vuelta a su pueblo, se cruzó con el muelle de Cádiz y allí se quedó mirando los grandes barcos, la mucha gente , los sonidos de las gaviotas graznando y el ajetreo de carros y trabajadores.
Acercándose a una carguero , vio salir enfadado y maldiciendo a un joven , de más o menos su misma edad , lleno de hollín desde la cabeza hasta los pies, tras él le seguía rápido el que parecía el capitán del barco , quien le maldecía con palabras tan soeces que Jorge se tapó hasta los oídos
-¡Eh tú! –le gritó cuando ya se marchaba-¿quieres ganar dinero y ver mundo?
Se embarcó de fogonero rumbo a América y allí trabajó durante diez años, hasta que ganó lo suficiente para asentarse , pero ni un solo día dejo de acordarse de su pueblo , de sus arenas doradas y de aquel sol que lo ennovia todo, acariciando los corazones.
Cuando regresó, sus padres ya se habían establecido en Cádiz , su hermana había hecho amistades entre las que había una chica , delgada y morena que era exactamente igual que Pola Negri , la actriz que lo había enamorado en su trasiego por los cines americanos, buscando algo de calor y amparo en las noches mas frías , de un emigrante andaluz.
Años mas tarde , seguiría pensando en su pueblo, mientras en la azotea de su casa ,construía , junto a sus hijos , un barco velero , pequeño y marinero como el pueblo que le vio nacer
Le llamaremos "Mi querida Rota”-les dijo- mientras sus hijos se partían de la risa , porque no sabían cómo se las ingeniaría su padre , para bajar algo tan grande por unas escaleras, tan estrechas, como las que tenía esa casa
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