
Con la cabeza rapada, la mujer asciende cinco metros por una cuerda sin nudos. Cuando está arriba, suena el teléfono: una de sus hijas está vomitando. Se desliza de golpe, sin darse cuenta de que la soga le ha quemado la piel, y sale pitando para el colegio. Con cuatro horas diarias de duros ejercicios de lunes a sábado durante 18 meses, Regina Galán consiguió hace dos años aprobar sus oposiciones para bombera en la empresa pública de aeropuertos, AENA, en Granada.
Ocho mujeres aprobaron aquella convocatoria, pero ninguna consiguió un empleo fijo. Dejarlas en la cuneta fue sencillo. El pabellón entero se quedó en silencio cuando Regina Galán puso todos sus músculos en tensión, las venas se le salían del cuello y levantó los 40 kilos de peso cinco veces seguidas. El bombero entrenador le advirtió de que se metía "en un mundo muy machista. Si te piden cinco metros, tú tendrás que subir seis, Regina". Cuando llegaron los 50 metros de natación, la mujer batió los brazos como aspas de helicóptero. A cada brazada le iba diciendo adiós a los fornidos aspirantes, treintañeros musculados que se quedaban atrás. Pero ahí están los masculinos datos de AENA: 1.324 bomberos y 5 bomberas. Regina no ha querido conformarse y junto a su abogada de CC OO Rosa Benavides lleva ya dos juicios ganados, aunque perdidos. La sentencia del Juzgado de lo Social de Granada y del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (que la ratifica) admite sin dudas que se han vulnerado las normas antes citadas, a pesar de invocarlas AENA en la convocatoria de la oposición, pero no pueden atender la reclamación de Regina de que se repartan de nuevo las plazas ya adjudicadas (no impugnaron a tiempo porque hasta la jefa de personal de AENA en Granada le dijo que el puesto ya era suyo), ni esperar que la reserva del 5% para mujeres se aplique en la bolsa de interinos. Han recurrido al Tribunal Supremo.Durante el juicio, la empresa utilizó un viejo argumento, muy esgrimido para expulsar a las mujeres de ciertos empleos: aunque ellas tengan derecho a ejercerlos, si no alcanzan las condiciones físicas requeridas, pueden poner en peligro las vidas que tengan que salvar en algún momento. El tribunal no lo admitió. En oposiciones semejantes, como las de policía, las pruebas físicas para mujeres suelen rebajarse, pero en este caso, tanto Regina como el resto de aprobadas habían pasado el mismo examen que sus compañeros, y la nota final no les compensó ese esfuerzo desproporcionado.
Ocho mujeres aprobaron aquella convocatoria, pero ninguna consiguió un empleo fijo. Dejarlas en la cuneta fue sencillo. El pabellón entero se quedó en silencio cuando Regina Galán puso todos sus músculos en tensión, las venas se le salían del cuello y levantó los 40 kilos de peso cinco veces seguidas. El bombero entrenador le advirtió de que se metía "en un mundo muy machista. Si te piden cinco metros, tú tendrás que subir seis, Regina". Cuando llegaron los 50 metros de natación, la mujer batió los brazos como aspas de helicóptero. A cada brazada le iba diciendo adiós a los fornidos aspirantes, treintañeros musculados que se quedaban atrás. Pero ahí están los masculinos datos de AENA: 1.324 bomberos y 5 bomberas. Regina no ha querido conformarse y junto a su abogada de CC OO Rosa Benavides lleva ya dos juicios ganados, aunque perdidos. La sentencia del Juzgado de lo Social de Granada y del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (que la ratifica) admite sin dudas que se han vulnerado las normas antes citadas, a pesar de invocarlas AENA en la convocatoria de la oposición, pero no pueden atender la reclamación de Regina de que se repartan de nuevo las plazas ya adjudicadas (no impugnaron a tiempo porque hasta la jefa de personal de AENA en Granada le dijo que el puesto ya era suyo), ni esperar que la reserva del 5% para mujeres se aplique en la bolsa de interinos. Han recurrido al Tribunal Supremo.Durante el juicio, la empresa utilizó un viejo argumento, muy esgrimido para expulsar a las mujeres de ciertos empleos: aunque ellas tengan derecho a ejercerlos, si no alcanzan las condiciones físicas requeridas, pueden poner en peligro las vidas que tengan que salvar en algún momento. El tribunal no lo admitió. En oposiciones semejantes, como las de policía, las pruebas físicas para mujeres suelen rebajarse, pero en este caso, tanto Regina como el resto de aprobadas habían pasado el mismo examen que sus compañeros, y la nota final no les compensó ese esfuerzo desproporcionado.
