Política de decadencia
Por Julio Braña Pino
Que caiga una tromba de agua no solo no es culpa de nadie sino que además es imposible de determinar con exactitud el lugar donde se va a producir. Es más, aunque fuese posible predecirlo, es totalmente inviable tener infraestructuras suficientes como para canalizar tal cantidad de agua en tan corto espacio de tiempo. Por tanto a nadie se puede culpar de lo ocurrido en Cádiz hace unos días.
Aclarado esto, si que es rechazable e imputable a la Alcaldesa y, de existir, a su Equipo de Gobierno, la imprevisión y las formas bronquistas con la que mas tarde se condujeron. Es fuerte lo que digo y voy a decir, pero es el sentir expresado por muchos gaditanos, bastaba con leer los comentarios ciudadanos en los diarios de la ciudad.
Imprevisión, porque sabiendo que estábamos en Alerta Naranja, la propaganda del “con el Ayuntamiento de Cádiz sí”, en la que se gastan ingentes cantidades de millones de las antiguas pesetas, de una ciudad que luego reclama ayudas económicas, para decirnos lo buenos y bonitos que son, debería haber estado dedicada única y exclusivamente a advertir a los gaditanos de la posibilidad de trombas de agua, a la vez que se inspeccionaban aliviaderos y alcantarillas.
¿Dónde está todo el dinero que se gastó para prevenir sucesos como el del Prestige? En el fondo del mar, un acto de propaganda más a costa del bolsillo de los gaditanos, índice del nivel de despilfarro con el que se está gestionando
Bronca, porque se quiso echar la culpa a la Junta con La Martona, cuando esta no tiene nada que ve y si lo tiene el aliviadero de Cortadura, cuyas obras el Ayuntamiento ordenó parar en el verano para no molestar a los bañistas.
Bronca, cuando se habló de solicitar zona catastrófica y ser corregida por no existir tal figura, al acusar a la diputada del PSOE de no haberse mojado los pies mientras todos los del PP, incluidos los concejales, estuvieron desaparecidos durante el fin de semana, como denuncian los vecinos. Es más, se dio a conocer la existencia de un gabinete de crisis a los tres días, del que nunca más se ha vuelto a saber algo. Que le pregunten a los vecinos de la Viña, la Laguna o del Paseo Marítimo, por poner algunos, si vieron a algún concejal mojándose los pies.
Bronca al sugerir de forma sibilina que las ayudas tardarían y no decir nada cuando fueron aprobadas el día siguiente en Consejo de Ministros. Ni siquiera se informó correctamente en lo que a los daños producidos a los coches se refiere. Al gaditano se le hizo creer que le serian resarcidos por las ayudas del Estado, cuando es un Consorcio de Seguros el que los cubre, y teniendo que cumplir ciertos requisitos.
La decadencia de un gobierno y sus gobernantes empieza cuando se carece de proyectos, por lo que su política la basan en propaganda, imprevisión y despilfarro, y, en este caso, aderezada con sobredosis de bronca.
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