jueves, 06 de noviembre de 2008


Quien le hubiera dicho a Martin luther King que un hombre de raza negra y nombre musulmán, ganaría las elecciones del 4 de noviembre . Muchos ven este hecho como la culminación de un sueño y el inicio de una nueva era.

La victoria de Barack Obama representa el cambio de una sociedad que rechaza hasta la visceralidad la gestión de George Bush.

En plabras del reverendo Jesse Jackson la victoria es"una enorme emoción y orgullo, pero también un alivio, ese alivio que da después de haber realizado un esfuerzo supremo y ver que no fue en vano. Barack no fue parte del movimiento de los derechos civiles de los años 60, porque era un niño en ese entonces, pero lo ocurrido con él no hubiera sido posible sin ese movimiento y sus logros. Por eso todos los que fuimos parte de aquello tenemos que vernos reflejados en él, de algún modo es el triunfo de todos nosotros. Una generación tuvo que sacrificarse para que otra surgiera".

Parece que el círculo de la vergüenza, de la discriminación, de la separación racial, se ha cerrado. El triunfo de Barack Hussein Obama supone más que un cambio en el rumbo de Estados Unidos. El primer presidente negro del gran imperio no habría escalado a esta cota si una serie de hermanos no hubiesen batallado por el reconocimiento de los derechos civiles y su igualdad ante la ley. Y culminó a las 5.01 horas del miércoles en España con un afroamericano en el trono más influyente y poderoso del planeta: en el Despacho Oval
n el Despacho Oval

Publicado por anaespinosa123 @ 10:33
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