
Lleva 38 años al servicio de la Justicia, once en el Juzgado de Instrucción 19. La tarea de Manuel Gutiérrez son las ejecutorias, tan famosas tras el caso Mari Luz. Una inspectora del CGPJ quedó impresionada por su orden, lo que le ha hecho merecedor de la medalla de Raimundo de Peñafort. Manuel Gutiérrez Barragán es un funcionario de Justicia con 38 años de experiencia a su espalda, a punto de jubilarse, que ahora se verán recompensados con un reconocimiento tan importante como es la Medalla de Plata del Mérito a la Justicia de la Orden de San Raimundo de Peñafort. Ficha a las 6.55 horas, una hora antes de la fijada para entrar, y casi todos los días se va cerca de las cuatro de la tarde, “y como yo, muchos compañeros”, sin cobrar ninguna hora extra. Pese a este esfuerzo, el mismo reconoce que el caso Mari Luz “puede repetirse”, porque faltan medios, “entre otras cosas, no se cubren las bajas a tiempo”.Es precisamente esta sobrecarga de trabajo una de las razones que llevan a Manuel a jubilarse a los 60 años. “Esto está cada vez peor y lo malo es que cada vez nos enfrentamos a gente con menos respeto a la Justicia”, explica mientras recuerda varios episodios desagradables que ha tenido que vivir en el juzgado. “Desde los 15 años Manuel, nacido en Los Palacios, está trabajando “de sol a sol”, pues ha llegado a tener hasta tres empleos al mismo tiempo. Comenzó en una empresa de nivelación de terrenos, tras haber salido del seminario, donde ingresó con 11 años. A los 22 años ingresó en Magistratura, donde ha estado destinado durante 27 años
