
Asamblea de mujeres de Cantabria
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NUESTRO DERECHO A DECIDIR
La madurez que a través de los siglos hemos ido recuperando las mujeres nos da derecho a
decidir, a lo largo de nuestra vida, cuándo es el momento adecuado para tener hijas e hijos o
no tenerlos.
Este derecho, conseguido en nuestro país en los últimos 25 años (con mucha lucha por parte
de las mujeres) es rechazado profundamente por la Iglesia Católica y parte de la derecha
política, llegando a proferir insultos graves, descalificaciones y, sobre todo, una intromisión en
nuestra propia vida y una violación de los derechos humanos de las mujeres.
Las mujeres estamos cansadas de que nos maltraten y la Iglesia Católica (en nuestro país y
fuera de él) debería reflexionar sobre su propia historia a lo largo de siglos de dominación,
poder y amenazas sobre la sociedad en general y sobre la conciencia de las mujeres en
particular. No somos el pecado del mundo, no somos las asesinas que ellos dicen.
Defendemos la vida y queremos que sea un valor en nuestra sociedad. Pero no la vida en
abstracto, sino las vidas concretas con su diversidad de expresiones. Por eso apostamos por
una vida digna para niños y niñas; queremos que lleguen al mundo con amor, deseo,
atención, cuidado, alimentación… y no como fruto de un error o un accidente. Y además nos
importan en igual medida las vidas de las mujeres, vidas que se ponen en riesgo con un
aborto clandestino o que han de viajar a otros países para poder abortar. ¿Acaso la vida de
estas mujeres no importa?
El aborto tiene una larga historia: unas veces ha sido tolerado, otras legalizado y otras
penalizado. Las prohibiciones nunca han conseguido evitarlos, sino únicamente convertirlos
en un procedimiento de alto riesgo para la salud, la vida y la libertad de las mujeres.
Ninguna mujer desea abortar, pero el fallo en un método anticonceptivo o factores más
determinantes incluso (la vida, la salud&hellip
, lo pueden hacer necesario. De eso se trata, de quese pueda abortar en caso de necesidad; y como nuestra sociedad es plural, diversa, quien no
quiera hacerlo no está obligada a ello. Pero nadie puede imponernos sus creencias y
opciones.
Lamentamos enormemente la tremenda (y exageradamente costosa) campaña que está
realizando la Iglesia Católica contra nuestros derechos y denunciamos que lo hagan con
nuestro dinero, el resultante de los ya viejos acuerdos entre el Estado y la Santa Sede.
Estos hechos deberían hacerle reflexionar a nuestro Gobierno (el gobierno si lo es de todos y
todas) sobre la conveniencia de que la Iglesia se sufragara ella misma (con la inestimable
colaboración de su feligresía) los gastos de campañas ofensivas para las mujeres, la
infancia… e incluso los linces. Campañas en contra de los criterios de la ONU, la OMS y
contra los derechos humanos de las mujeres.
Y ya basta de insultos y descalificaciones contra las feministas, que también somos madres
cuando lo decidimos.
Santander, 31 de marzo de 2009
ASAMBLEA DE MUJERES DE CANTABRIA
