
Y para irse con cuidado lo del virus de la gripe porcina, de nombre tan científico y esquemático como H1N1, que más bien nos parece hablar de los robots de la guerra de las galaxias, en vez de una enfermedad que mata.
Y si la directora de la OMS, Margaret Chan, dijo que estamos a solo un paso de la pandemia, en vulgo paladín, que pónganse las mascarillas y salgan corriendo, no sé ustedes, pero a mi los pelillos de la cocorota se me están encogiendo, de puro canguele.
Y es que yo soy muy fanática de esas películas de desastres, de bacterias locas , de virus que se escapan de laboratorios y que en los diez primeros minutos de la cinta, ya tenemos la pantalla llena de zombies, con ganas de comer barbacoa cruda.
Pero eso es para divertirse, porque sabes que solo se encienda la luz, los zombies se levantarán del sangriento suelo o el doctor guapísimo encontrará la formula magistral , para devolverle la salud al mundo entero…la lastima, es que ahora no.
Si ya en la gripe aviar, hubo el que las pasó canutas y mas de uno que denunció al vecino porque tenía pollos en condiciones mas que deficientes, y podían propagar la enfermedad, cuando ahora ya se ha descubierto que la enfermedad se pasa de humano a humano y que corre que ni en tranvía…¿qué hacemos?.
Porque la directora de la OMS dice que ojala el virus se muera, que puede pasar, pero, ¿saben?, a mi, los milagros y la ciencia, no me parece que vayan precisamente de la mano y cuando las cosas están mal, no me importa que recen, pero por favor acérquenme a esos dos científicos y que digan que Dios les inspiró, pero que han dado con la solución salvadora.
Una cosa buena sí que parece que al fin ha sucedido y es que en el Congreso la nueva Ministra de Sanidad-¡ qué vaya con el Ministerio, que le ha tocado en suerte!- ha encontrado apoyos de todos los grupos parlamentarios, tal y como debe de ser en tales situaciones de riesgo y emergencias, para la ciudadanía en masa.
Lo cierto y no se me asusten , que para eso ya estoy yo, es que llevamos la cabeza en Europa en cuanto al numero de casos de afectados, eso sí mundialmente nos saca pecho ,y con mucho, el gigante americano.
La gripe española de 1918 nos ronda a todos por la cabeza, cómo fue y el desastre en que acabó convirtiéndose. Y en ello estamos, mirando los telediarios y escuchando las noticias, preguntándolos si eso de la especie elegida de lo que tanto ronean los buscadores de restos y los Indiana Jones de Atapuerca, no sería una tontería y la especie elegida son las impronunciables y nauseabundas cucarachas, que sobreviven hasta a una explosión nuclear y que ni cerdos, ni pollos, ni la madre que las engendró, puede acabar con ellas y que por muchos venenos, pócimas y encantamientos que usemos, ahí siguen , perpetuas donadoras de su propia esencia, desde antes de que apareciera el hombre y -mucho me estoy temiendo- después de que desaparezcamos de la tierra
Y no se crean que no me joroba la idea, de nosotros machacándonos para pagar la hipoteca, los colegios de los niños y ahora las comuniones, las ferias, las romerías, que es época, y viene un virus del-no se me engañen, mejor amigo del hombre-y se nos va todo al traste, por una maldita enfermedad que nadie sabe cómo ha surgido o mutado, pero que nos va a hacer bien la puñeta y si no, fíjense ya en los ganaderos, que han pedido que se le cambie el nombre o los va a terminar de arruinar
Pero no se me desesperen, que ya saben que no hay gripe que resista el calor y el buen tiempo y de eso vamos servido en nuestra tierra, y de hecho ni en África, ni en Asia, ha surgido ningún caso, que lo mismo sería hora de emigrar, que mas vale morir de hambre o de sida, que de pandemia por erradicar.
