miércoles, 20 de mayo de 2009



Heredó el apodo del abuelo roteño, que, en día de lluvia, dio a la familia santo y seña, recogido en un portal y mirando al cielo, diciendo a sus amigos, allí congregados: …”vamos a ver cuando se acaba, este dichoso pin..pin”
Con ojos tan negros y profundos como una noche en vela, ha visto pasar gran parte de la historia sobre sus muchos años de dicha, engañando a la tristeza, a la mala fortuna y capeando los temporales del alma, con la misma maestría torera, que heredó de su antepasado, Joselito, el gallo
Debe tener el secreto de la fortuna y la longevidad, del buen juicio y la posesión de las cosas que importan, porque aún tocándole vivir la guerra y perder a su padre, a su madre, a su marido y a una hija, de la misma maldita enfermedad, aún tiene ganas de feria, tal vez porque lo lleva de gala en el apellido, como medalla impresa, o ,quizás , lo más seguro, porque está bendita por Dios, como le dijo un párroco, besándole la mano , en la comunión de uno de sus 22 bisnietos.
Hija única de una estirpe de bondad, de gente buena del Puerto, de los Feria Gallo, y casada con Manolo, el Romano, cuando regresó de la guerra, no tiene palabras malas para nadie, ni rencor, ni odio, siendo quizás- éste- el secreto para vivir 92 años seguidos de vida, rodeada por los tuyos .
Puede verse la cría de veinte años que paseaba en el coche de las Gravina para ir a la feria de Jerez, tras las finísimas arrugas enlazadas unas a otras, como esmerada vainica, la misma niña hermosa y esbelta, educada como una señorita y orgullosa de ser tan solo “una campera”, que aún teniendo los mejores pretendientes que había en toda la provincia , prefirió casarse con un hombre sensato y trabajador, un hombre de campo, que siempre reconoció que la quería más a ella que a sus nueve hijos, sin importarle levantarse por la noche para darles de beber agua o para ponerlos a orinar, todo fuera que la dejaran dormir a ella . Era ese un amor de los de antes y de los de siempre, que no puede morir cuando se apagan los cuerpos, porque está por encima de años y de estaciones, por encima de la vida y el tiempo de permanencia en la tierra, es un amor que perdura en los hijos, en los nietos y en los bisnietos de Manolo, el Romano y Mari Pepa Feria Izquierdo

Publicado por anaespinosa123 @ 7:16
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